IATA establece tres criterios de seguridad para la IA y las nuevas tecnologías aeronáuticas

IA

Mientras la inteligencia artificial, la automatización y los datos adquieren una presencia cada vez mayor en las operaciones aéreas, IATA sostiene que las nuevas tecnologías deben mejorar la conciencia situacional y la toma de decisiones sin crear una nueva dependencia. Su más reciente marco de seguridad sitúa la resiliencia —incluida la capacidad de mantener operaciones seguras cuando la tecnología falla o deja de ser fiable— en el centro de su adopción.


La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) ha definido tres criterios para evaluar las nuevas tecnologías aeronáuticas, incluida la inteligencia artificial, mientras el sector busca nuevos avances en materia de seguridad operacional.

Durante la apertura de la IATA World Safety and Operations Conference 2026, el director de Seguridad, Mark Searle, sostuvo que las futuras mejoras dependerán cada vez más de la interacción entre las personas, la tecnología y las normas mundiales, en lugar de cualquiera de estos elementos actuando de manera aislada.

Esta reflexión se produce en un sistema de aviación que se ha vuelto considerablemente más seguro. Hace una década, el sector registraba un accidente mortal por cada 3,5 millones de vuelos. En 2025, esa cifra mejoró hasta situarse en un accidente mortal por cada 5,6 millones de vuelos. Sin embargo, durante el año todavía se registraron 394 fallecimientos a bordo.

Tres preguntas para cada nueva tecnología

El enfoque de IATA parte de tres preguntas relativamente sencillas.

¿Ayuda la tecnología a los profesionales de la seguridad operacional a comprender mejor lo que sucede a su alrededor? ¿Contribuye a una mejor toma de decisiones? ¿Y pueden las operaciones mantenerse seguras si la tecnología deja de estar disponible o se ve comprometida?

Los dos primeros criterios reflejan el potencial de la inteligencia artificial y de los sistemas basados en datos para procesar información a una escala que los seres humanos difícilmente pueden reproducir. La identificación temprana de patrones inusuales puede ayudar a los equipos de seguridad a detectar riesgos emergentes e intervenir antes de que se conviertan en incidentes.

La tercera pregunta introduce una exigencia diferente: la resiliencia.

Un sistema puede mejorar las operaciones en condiciones normales, pero la aviación no puede volverse tan dependiente de él que una falla, degradación o manipulación comprometa la seguridad.

Como señaló Searle: «La tecnología por sí sola nunca es suficiente».

Las interferencias GNSS muestran por qué la resiliencia es esencial

IATA señala el aumento de las interferencias en los Sistemas Globales de Navegación por Satélite (GNSS) como un ejemplo práctico.

En comparación con 2023, los eventos reportados de interferencia intencional de señales GNSS (jamming) aumentaron un 67 % en 2025, mientras que los incidentes reportados de suplantación de señales GPS (spoofing) crecieron un 193 %. Durante un episodio de spoofing, una aeronave puede recibir información de posicionamiento aparentemente fiable, aunque en realidad sea falsa.

El problema ya tiene consecuencias operativas en América Latina y el Caribe. En un documento de trabajo presentado por IATA y ALTA ante la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) en 2026, ambas organizaciones informaron de un aumento significativo de las interferencias en las señales GNSS en la región LATAM-CAR desde septiembre de 2025, especialmente en los espacios aéreos que abarcan México, Panamá, Colombia, Venezuela y el Caribe. Estos eventos han afectado los sistemas de navegación GPS de las aeronaves durante todas las fases del vuelo, obligando a las tripulaciones a recurrir a procedimientos convencionales de navegación como medida de contingencia.

Para los operadores regionales, la cuestión de la resiliencia planteada por IATA no es, por tanto, teórica. La capacidad de continuar operando de forma segura cuando la navegación por satélite deja de ser fiable ya se está poniendo a prueba en las operaciones cotidianas de algunas zonas de la región.

Según IATA, esto no significa que la navegación por satélite haya fracasado. El GNSS ha permitido importantes avances tanto en la seguridad aérea como en la eficiencia operacional.

Las interferencias demuestran, más bien, por qué la tecnología necesita capas adicionales de protección. Cuando los datos de posicionamiento dejan de estar disponibles o de ser fiables, la seguridad de las operaciones puede depender de la redundancia, los procedimientos, la formación y el criterio de las tripulaciones.

IATA y la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA) ya han desarrollado un Plan de Resiliencia GNSS que abarca ámbitos como el monitoreo, la prevención, la infraestructura de respaldo y la coordinación civil-militar. Posteriormente, la OACI ha dado continuidad a esta cuestión a escala internacional.

Más datos podrían ayudar a identificar los riesgos antes

El papel cada vez mayor de la tecnología en la seguridad aérea también está estrechamente relacionado con la cantidad de datos operacionales disponibles.

Según IATA, su programa Turbulence Aware ha recibido más de 65 millones de reportes de turbulencia procedentes de aeronaves en 2026. Su plataforma SafetyIS reúne datos de seguridad operacional aportados por 248 aerolíneas participantes, mientras que IATA Connect conecta a aproximadamente 5.600 usuarios de más de 600 organizaciones para intercambiar información y experiencias relacionadas con la seguridad.

Para las herramientas basadas en inteligencia artificial, esta cuestión es especialmente relevante. Su capacidad para contribuir a la detección de riesgos depende no solo de la sofisticación del modelo, sino también de la calidad, el volumen y la fiabilidad de la información que lo alimenta.

Esto desplaza parte del debate sobre la inteligencia artificial en la aviación desde la automatización en sí misma hacia el intercambio, la validación y la interpretación de los datos.

La IA no está destinada a sustituir el criterio humano

El mensaje de IATA también está explícitamente centrado en las personas.

Searle sostuvo que, históricamente, la aviación ha mejorado su seguridad no eliminando la participación humana en las operaciones, sino proporcionando a los profesionales mejores herramientas e información.

Este principio adquiere cada vez más importancia a medida que una nueva generación de profesionales de la aviación, con mayores competencias digitales y en inteligencia artificial, se incorpora al mercado laboral, mientras que especialistas experimentados en seguridad comienzan a jubilarse.

IATA identifica como prioridades la transferencia estructurada de conocimientos y la combinación de la experiencia operacional con las nuevas capacidades digitales. Al mismo tiempo, Searle advirtió sobre «la erosión de las competencias debido a una dependencia excesiva de la tecnología».

El desafío, por tanto, no consiste en elegir entre la experiencia humana y la inteligencia artificial, sino en determinar cómo pueden trabajar juntas, preservando la capacidad de los profesionales para cuestionar una respuesta automatizada cuando las condiciones operativas así lo requieran.

La tecnología no puede compensar la debilidad de las normas

El tercer pilar del enfoque de IATA es la aplicación coherente de las normas mundiales.

En 2025, las aerolíneas inscritas en el registro de la IATA Operational Safety Audit (IOSA) registraron un accidente por cada 1,09 millones de vuelos, frente a un accidente por cada 0,39 millones de vuelos entre los operadores no IOSA, lo que representa una tasa de accidentes aproximadamente 2,79 veces mayor.

IATA advierte que una auditoría por sí sola no explica esta diferencia, pero utiliza esta brecha para ilustrar el papel que pueden desempeñar las normas comunes y una supervisión eficaz.

También persisten deficiencias de implementación a nivel de los Estados. Según IATA, solo el 52 % de los informes de accidentes correspondientes al período 2020-2024 se completaron de conformidad con las obligaciones de los Estados establecidas en el Anexo 13 de la OACI. Los retrasos en la elaboración de estos informes también demoran la disponibilidad de las lecciones de seguridad y los datos que podrían alimentar futuros sistemas de prevención.

Esta relación adquiere cada vez más importancia a medida que la inteligencia artificial se incorpora a la gestión de la seguridad operacional. Los mejores algoritmos no pueden compensar la falta de información ni los datos tardíos o poco fiables.

Los tres criterios de IATA establecen, por tanto, un umbral relativamente claro para las futuras tecnologías aeronáuticas: mejor conciencia situacional, mejores decisiones y una alternativa segura cuando la tecnología ya no pueda considerarse fiable.

En lugar de frenar la adopción de la inteligencia artificial, este marco la integra en la arquitectura de seguridad más amplia que la aviación ha construido durante décadas, en la que la tecnología respalda el criterio humano y la resiliencia sigue siendo esencial cuando los sistemas no funcionan como se espera. Para los operadores de América Latina y el Caribe que ya enfrentan un aumento de las interferencias GNSS, esta exigencia de resiliencia se está convirtiendo en una preocupación operacional más que en una cuestión teórica.

FAQ

¿Cuáles son los tres criterios de IATA para las nuevas tecnologías aeronáuticas?

IATA plantea si una tecnología mejora la conciencia situacional, favorece una mejor toma de decisiones y permite que las operaciones se mantengan seguras si dicha tecnología deja de estar disponible o se ve comprometida.

¿Estos criterios se aplican únicamente a la inteligencia artificial?

No. IATA los presenta como criterios aplicables a cualquier nueva tecnología, incluida la inteligencia artificial.

¿Por qué las interferencias GNSS son relevantes para la IA y la automatización?

Las interferencias GNSS demuestran el riesgo más amplio asociado a una fuerte dependencia de la tecnología. Un sistema debe mantenerse seguro cuando la información digital deja de estar disponible, se degrada o resulta engañosa.

¿Cuánto aumentaron los incidentes de spoofing GPS?

Según IATA, los incidentes reportados de spoofing GPS aumentaron un 193 % en 2025 respecto a 2023, mientras que los eventos reportados de jamming GNSS crecieron un 67 %.

¿Qué papel atribuye IATA a las personas a medida que avanza la adopción de la IA?

IATA sostiene que la tecnología debe apoyar —y no sustituir— el criterio humano, mientras el sector preserva la experiencia operacional, la cultura de seguridad y la capacidad de cuestionar los resultados generados por sistemas automatizados.

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