República Dominicana busca ir más allá del simple cumplimiento normativo al definir sus prioridades de seguridad aérea hasta 2028. En el marco del National Aviation Safety Plan (PENSO) 2025-2028, la próxima etapa de la supervisión pondrá mayor énfasis en la vigilancia basada en riesgos, los datos de seguridad, la medición del desempeño y una adopción más amplia de los Safety Management Systems (SMS) en todo el sector.
Este cambio parte de una base regulatoria relativamente sólida. Según el PENSO, República Dominicana registra actualmente un 90,5 % de Effective Implementation (EI) en el marco del ICAO Universal Safety Oversight Audit Programme Continuous Monitoring Approach (USOAP CMA). El objetivo nacional es elevar el EI global hasta al menos el 92 % para 2028, garantizando al mismo tiempo que cada elemento crítico y cada área técnica de auditoría alcance un mínimo del 80 %.
Sin embargo, el plan también deja claro que una puntuación global elevada no elimina las deficiencias estructurales. Las autoridades dominicanas identifican debilidades en la formación y evaluación del personal técnico, la supervisión de aeródromos, los servicios de asistencia en tierra, la navegación aérea y las operaciones de vuelo, los procesos regulatorios, la aceptación de los SMS aeroportuarios, la disponibilidad de personal cualificado y la recopilación e intercambio de información de seguridad.
Del cumplimiento a la supervisión basada en riesgos
Una de las señales más claras de este cambio de enfoque es la implementación prevista de la Risk-Based Surveillance (RBS).
La medida figura entre las Safety Enhancement Initiatives de carácter organizacional incluidas en el PENSO, junto con mecanismos más sólidos para resolver cuestiones de seguridad y una mejor coordinación entre las instituciones involucradas en el State Safety Programme.
Este enfoque refleja una evolución más amplia en la manera en que se espera que funcione la supervisión. En lugar de medir los avances únicamente a través del cumplimiento de las normas y los requisitos de auditoría, el plan establece una relación cada vez más estrecha entre la supervisión, los riesgos identificados, el desempeño operacional y la información generada en todo el sistema de aviación.
Este enfoque resulta especialmente relevante a medida que las autoridades buscan reforzar la supervisión mientras afrontan las actuales limitaciones de recursos y personal.
Los datos de seguridad adquieren un papel más central en la supervisión
Los datos constituyen otro componente fundamental de la estrategia 2025-2028.
Entre las medidas incluidas en la hoja de ruta organizacional figuran la aceptación de los Flight Data Analysis Programs (FDAP) de los operadores, el desarrollo de regulaciones para la notificación obligatoria de incidentes, el fortalecimiento de la medición del desempeño de seguridad del Estado, la protección jurídica de los datos de seguridad y de la información relacionada, así como el refuerzo del Safety Data Collection and Processing System (SDCPS) nacional.
En conjunto, estas medidas apuntan hacia un sistema en el que la información de seguridad desempeñe un papel más importante antes de que ocurra un accidente, facilitando la identificación de tendencias y ayudando a las autoridades y a los proveedores de servicios a determinar dónde resulta más necesaria una intervención.
El propio PENSO fue elaborado a partir de una evaluación de riesgos basada en datos. Las categorías nacionales de alto riesgo se identificaron tras analizar los accidentes e incidentes registrados entre 2015 y 2024, teniendo en cuenta factores como la gravedad, la frecuencia y las categorías de riesgo globales y regionales.
Los proveedores de servicios afrontan mayores exigencias en materia de SMS
La estrategia también atribuye una mayor responsabilidad a los proveedores de servicios.
Para 2028, República Dominicana aspira a que al menos el 60 % de los proveedores de servicios certificados cuente con un Safety Management System aceptado, mientras que al menos el 80 % de los proveedores con un SMS aceptado deberá disponer de acuerdos de desempeño previamente establecidos.
El plan también prevé que los actores del sector desarrollen indicadores de seguridad alineados con los objetivos nacionales y proporcionen los datos necesarios para medir el desempeño de seguridad a nivel estatal.
Esto establece una relación más estrecha entre la supervisión nacional y los sistemas de gestión de la seguridad utilizados por aerolíneas, aeropuertos y otros proveedores de servicios de aviación. Por lo tanto, el PENSO considera el desempeño en materia de seguridad no solo como una responsabilidad regulatoria, sino como un elemento que debe medirse en diferentes niveles del sistema de aviación.
Los programas del sector añaden otra capa
La estrategia dominicana también reconoce el papel de los programas de seguridad consolidados dentro de la industria.
El PENSO hace referencia específicamente al programa Airport Excellence (APEX) in Safety de ACI, a la evaluación de madurez de la gestión de la seguridad de CANSO/EUROCONTROL, al programa BARS de la Flight Safety Foundation, a las auditorías IOSA e ISAGO de IATA y al estándar IS-BAO para la aviación de negocios.
La inclusión de estos programas es significativa porque formaliza el papel que las evaluaciones desarrolladas por la industria pueden desempeñar junto con la supervisión del Estado.
No obstante, el documento deja claro que estos programas no sustituyen la supervisión gubernamental. Se consideran, en cambio, herramientas complementarias que pueden ayudar a los proveedores de servicios a mejorar su desempeño en materia de seguridad y a prepararse para las auditorías de cumplimiento.
Para los operadores y los aeropuertos, esto apunta hacia un entorno de seguridad cada vez más estructurado en diferentes niveles, combinando la supervisión regulatoria, los procesos internos de SMS y los programas externos de evaluación de la industria.
La tecnología sigue dependiendo de las personas
La transición hacia una supervisión basada en el desempeño y orientada por los datos también pone de manifiesto una limitación más tradicional: la disponibilidad de personal cualificado.
El PENSO identifica la escasez de personal técnico cualificado, en particular de investigadores de accidentes de aviación, como un desafío institucional. Su hoja de ruta incluye medidas para atraer, formar y retener especialistas, así como una revisión de los mecanismos de remuneración del personal técnico y planes para cubrir las necesidades de personal asociadas al volumen actual de operaciones.
Otras medidas buscan automatizar el seguimiento de las cualificaciones y la formación, así como establecer prioridades más claras para el desarrollo del personal técnico.
La conclusión es clara: unos sistemas de datos más sólidos y unos métodos de supervisión más sofisticados solo serán eficaces si los organismos reguladores disponen de la capacidad técnica necesaria para utilizarlos.
Para 2028, República Dominicana tiene como objetivo implementar al menos el 70 % de las acciones comprometidas en el marco del PENSO. El IDAC realizará un seguimiento continuo de los avances, acompañado de un informe anual de seguridad destinado a mostrar el progreso hacia los objetivos nacionales y el estado de las Safety Enhancement Initiatives.
La verdadera prueba, por tanto, irá más allá de determinar si el país logra elevar su puntuación USOAP del 90,5 % al 92 %. La cuestión será si el nuevo marco consigue traducir unos datos más sólidos, una mayor adopción de los SMS y la supervisión basada en riesgos en una gestión de la seguridad más eficaz en todo el sistema de aviación dominicano.
Fuente: Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC), Plan Estratégico Nacional de Seguridad Operacional de la aviación (PENSO) 2025-2028.



