Argentina abrió sus cielos. Las aerolíneas extranjeras llegaron en masa. El tráfico se disparó. Se convirtió en el mercado de aviación de más rápido crecimiento de la región, casi de la noche a la mañana.
No se construyó ninguna nueva terminal. No se amplió ninguna pista. Solo cambió una cosa: el marco regulatorio.
Para Rafael Echevarne, director general de ACI-LAC —la asociación que representa a 350 aeropuertos y al 95 % del tráfico regional de pasajeros—, esa historia es todo el argumento. «La liberalización y desregulación del transporte aéreo será, con diferencia, la medida más transformadora que se pueda implementar en nuestra región».
Sin embargo, en toda América Latina y el Caribe, decenas de acuerdos bilaterales siguen limitando las frecuencias, restringiendo el acceso al mercado y manteniendo las tarifas artificialmente altas. En algunas zonas del Caribe, la conectividad actual sigue por debajo de los niveles previos a la pandemia. La limitación no es la demanda, sino la regulación.
Los límites estructurales de los acuerdos bilaterales de servicios aéreos
«La liberalización y desregulación del transporte aéreo será, con diferencia, la medida más transformadora que se pueda implementar en nuestra región».
Las cifras lo confirman.
Muchos acuerdos bilaterales de servicios aéreos en América Latina y el Caribe siguen limitando las frecuencias, la capacidad y el acceso al mercado. Estos marcos determinan qué aerolíneas pueden operar, en qué rutas y bajo qué condiciones. Cuando los límites siguen siendo restrictivos, el crecimiento de la conectividad está estructuralmente limitado.
El resultado es cuantificable:
- Rutas intrarregionales limitadas
- Acceso restringido a destinos secundarios
- Tarifas más altas en comparación con mercados abiertos
La inversión en infraestructura por sí sola no puede compensar la rigidez regulatoria. Ampliar terminales sin reformar los derechos de tráfico conlleva el riesgo de capacidad infrautilizada.
Argentina y Perú: primeras señales de aceleración de las reformas
Los acontecimientos recientes en la región ilustran el efecto multiplicador de la reforma normativa.
Argentina, tras un giro hacia la apertura del mercado y la reducción de las restricciones de acceso para las aerolíneas extranjeras, se ha convertido en uno de los mercados de aviación de más rápido crecimiento de América Latina.
Perú ha renegociado su acuerdo bilateral con España, eliminando por completo los límites de frecuencia, lo que permite que los niveles de tráfico se determinen por la demanda del mercado y no por techos gubernamentales.
Estos casos demuestran que la expansión de la conectividad puede acelerarse rápidamente cuando se reducen las barreras regulatorias. Como señala Rafael Echevarne: «Eliminen todas las barreras, abran los mercados y dejen que la realidad del mercado determine si los vuelos son viables o no».
Lo que demuestra el mercado único de aviación europeo
Rafael Echevarne señala a Europa como la prueba de concepto más clara. En la UE, las aerolíneas operan a través de las fronteras con restricciones mínimas: el mercado decide, no los gobiernos.
El resultado ha sido un aumento de la competencia, tarifas más bajas y un acceso más amplio a ciudades secundarias, dinámicas que han redefinido la economía de la aviación regional.
La comparación no se refiere a la replicación, sino al principio: cuando se liberalizan los marcos de conectividad, aumenta la capacidad de respuesta del mercado.
Por qué la reforma regulatoria puede importar más que la infraestructura
La respuesta instintiva al crecimiento del tráfico es la expansión física: nuevas terminales, pistas ampliadas, puertas adicionales. Pero Echevarne cuestiona ese reflejo: sin marcos regulatorios alineados, la inversión en infraestructura por sí sola no puede desbloquear la integración regional.
Sin una política alineada, la infraestructura por sí sola no puede desbloquear la integración regional.
La modernización regulatoria afecta a:
- Entrada de aerolíneas
- Desarrollo de rutas
- Competencia del mercado
- Flujos turísticos
- Atractivo para la inversión
En este contexto, la liberalización se convierte no solo en una cuestión de política de transporte, sino en una palanca de desarrollo económico.
Implicaciones estratégicas para el turismo y los destinos secundarios
Para las economías insulares y los mercados turísticos emergentes, el acceso determina la competitividad.
Los acuerdos bilaterales restrictivos limitan la flexibilidad de frecuencias, lo que a menudo reduce la viabilidad de enlaces directos entre ciudades secundarias. La liberalización, por el contrario, permite a las aerolíneas desplegar capacidad donde existe demanda, mejorando la densidad de rutas y fortaleciendo la resiliencia turística.
En regiones donde la aviación sustenta la integración económica, la política de conectividad influye directamente en el posicionamiento de los destinos.
La década de la alineación regulatoria
En más de treinta jurisdicciones, la próxima década pondrá a prueba la capacidad de la región para alinear los marcos regulatorios con las ambiciones de crecimiento.
ACI-LAC se posiciona como catalizador en este proceso, facilitando el diálogo, promoviendo la armonización y apoyando a los Estados en el fortalecimiento de la gobernanza de la aviación.
Las tecnologías existen. La cartera de infraestructuras existe. La demanda de tráfico está creciendo.
Una variable sigue siendo decisiva: la alineación regulatoria.
«Eliminen las barreras. Abran los mercados». La región sabe lo que hay que hacer. La próxima década mostrará si tiene la voluntad política para hacerlo.



