La industria de la aviación está entrando en una fase decisiva de su transición energética. Mientras los gobiernos y los actores del sector buscan vías viables para reducir las emisiones de carbono, los combustibles sostenibles de aviación (SAF) se consideran cada vez más la solución más inmediata y escalable para descarbonizar el transporte aéreo. En este contexto, Chile ha presentado una ambiciosa estrategia nacional destinada a posicionar al país dentro de la emergente industria mundial de los SAF. A través de su SAF Roadmap 2050, el país traza una visión a largo plazo para desarrollar un ecosistema nacional de combustibles sostenibles de aviación y apoyar la descarbonización de la aviación.
El creciente desafío de la descarbonización en la aviación
La aviación mundial se enfrenta a un complejo desafío climático. Aunque el sector representa actualmente aproximadamente el 2% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, su huella ambiental podría aumentar de forma significativa en las próximas décadas a medida que el tráfico aéreo siga creciendo.
La demanda de transporte aéreo se ha expandido rápidamente en las últimas décadas, impulsada por la globalización, el crecimiento del turismo y la necesidad de una conectividad internacional más rápida. Como resultado, se prevé que el consumo de combustible de aviación aumente de forma pronunciada. La demanda mundial de combustible de aviación podría incrementarse de alrededor de 391.000 millones de litros en 2018 a aproximadamente 874.000 millones de litros en 2050, lo que ilustra la magnitud del desafío de descarbonización al que se enfrenta el sector.
Dadas las limitaciones tecnológicas de la electrificación o la propulsión por hidrógeno para la aviación de largo recorrido a corto plazo, el sector ha identificado los combustibles sostenibles de aviación como una de las vías más realistas para reducir las emisiones manteniendo la continuidad operativa.
El papel central de los combustibles sostenibles de aviación
Los combustibles sostenibles de aviación se producen a partir de fuentes renovables o derivadas de residuos, como biomasa, aceites de cocina usados, residuos municipales, dióxido de carbono capturado o combustibles sintéticos basados en hidrógeno. Una de sus ventajas más significativas es su compatibilidad con los motores de aeronaves existentes y la infraestructura aeroportuaria, lo que permite integrarlos en los sistemas de aviación actuales sin requerir grandes cambios tecnológicos.
Cuando se producen en condiciones optimizadas, los SAF pueden reducir de forma significativa las emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo de su ciclo de vida en comparación con el combustible de aviación convencional. En algunos casos, la reducción de emisiones puede alcanzar hasta el 99% en todo el ciclo de vida del combustible, lo que los convierte en un componente clave de las estrategias globales de descarbonización de la aviación.
Sin embargo, el sector sigue en una fase temprana de desarrollo. La producción mundial de SAF alcanzó algo más de 600 millones de litros en 2023, una fracción de los volúmenes necesarios para respaldar la descarbonización de la aviación a gran escala. Las proyecciones del sector sugieren que, para cumplir las ambiciones de cero emisiones netas, la producción tendría que ampliarse de forma drástica, hasta alcanzar aproximadamente 449.000 millones de litros anuales para 2050.
La hoja de ruta de Chile para un ecosistema nacional de SAF
En este contexto, la SAF Roadmap de Chile establece una estrategia para desarrollar el propio ecosistema de combustibles sostenibles de aviación del país. La iniciativa es el resultado de la colaboración entre varias instituciones públicas y actores del sector, incluidos el Ministerio de Energía, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, la Agencia de Sostenibilidad Energética y socios internacionales.
La hoja de ruta surgió de una mesa público-privada que reunió a actores de los sectores de la aviación, la energía y los combustibles para evaluar las oportunidades y las barreras asociadas al desarrollo de los SAF en Chile. La iniciativa busca establecer las condiciones normativas, tecnológicas y de mercado necesarias para apoyar la aparición de una industria nacional de SAF.
La ambición de Chile es clara: los combustibles sostenibles de aviación podrían representar hasta el 50% del combustible utilizado por el sector de la aviación del país en 2050. Para alcanzar este objetivo, la hoja de ruta describe una serie de acciones destinadas a construir una cadena de valor completa de los SAF, desde el abastecimiento de materias primas y la producción de combustible hasta la distribución y el uso por parte de las aerolíneas.
Cinco pilares para el desarrollo de los SAF
La estrategia identifica cinco pilares clave para apoyar el desarrollo de un ecosistema de combustibles sostenibles de aviación en Chile:
- desarrollo de capacidades y del capital humano
- marcos regulatorios y apoyo de políticas públicas
- desarrollo del mercado
- creación de un ecosistema nacional de SAF
- innovación tecnológica y despliegue industrial
En conjunto, estos pilares pretenden reducir la incertidumbre para los inversores, fomentar la colaboración entre sectores y apoyar la aparición de una industria de SAF competitiva, capaz de abastecer tanto a los mercados de aviación nacionales como internacionales.
Ventajas naturales y oportunidades industriales
Chile considera que cuenta con varias ventajas estructurales que podrían respaldar el desarrollo de combustibles sostenibles de aviación.
El país tiene un importante potencial de energías renovables, especialmente solar y eólica, que podría desempeñar un papel crítico en la producción de combustibles sintéticos derivados del hidrógeno verde. Al mismo tiempo, varias materias primas potenciales para la producción de SAF ya están disponibles a nivel nacional, incluidos residuos forestales, aceites de cocina usados, residuos agrícolas y otros materiales orgánicos.
Estos recursos podrían permitir el desarrollo de múltiples vías de producción de SAF, que van desde combustibles basados en biomasa hasta combustibles sintéticos avanzados derivados del carbono capturado y la electricidad renovable.
Más allá de sus objetivos medioambientales, la hoja de ruta también destaca las oportunidades económicas asociadas al desarrollo de un nuevo sector industrial vinculado a los combustibles sostenibles de aviación. La producción de SAF podría estimular la inversión en infraestructuras energéticas, apoyar el desarrollo económico regional y generar nuevas cadenas de valor conectadas con las energías renovables y la gestión de residuos.
Persisten desafíos clave
A pesar de estas oportunidades, la hoja de ruta reconoce que el desarrollo de combustibles sostenibles de aviación afrontará varios obstáculos.
Una de las barreras más significativas es el coste. En la actualidad, los SAF siguen siendo sustancialmente más caros que el combustible de aviación convencional, con costes de producción estimados en entre dos y cuatro veces superiores, dependiendo de la vía tecnológica y de la materia prima utilizada.
Por lo tanto, escalar la industria requerirá una inversión significativa en instalaciones de producción, investigación y desarrollo e infraestructuras a lo largo de la cadena de suministro de combustibles. Los marcos regulatorios y los incentivos de política pública también desempeñarán un papel crítico para apoyar el desarrollo del mercado en sus primeras etapas.
Una señal en la transición energética global de la aviación
La SAF Roadmap de Chile ilustra cómo la transición hacia una aviación baja en carbono se está convirtiendo cada vez más en una cuestión de estrategia energética nacional, más que únicamente en una preocupación de la industria de la aviación.
A medida que las aerolíneas buscan acceso a combustibles sostenibles y los gobiernos aplican políticas de descarbonización, están surgiendo nuevos actores en el panorama energético global de la aviación. Los países con abundantes recursos renovables y condiciones industriales favorables pueden encontrarse bien posicionados para convertirse en productores de combustibles de aviación de nueva generación.
Al delinear una estrategia a largo plazo para el desarrollo de los SAF, Chile está señalando su intención de participar en este mercado en evolución. Si se implementa con éxito, la hoja de ruta podría ayudar a posicionar al país como un actor regional en la emergente industria de combustibles sostenibles de aviación, al tiempo que contribuye al esfuerzo más amplio por descarbonizar el transporte aéreo mundial.



