Guayana Francesa: convertir el puerto en un motor de producción y exportaciones

Conversación con Stéphane Tant, Presidente del Consejo de Administración y Director General, y Michaël Nicolas, Director de Estrategia y Desarrollo del Grand Port Maritime de la Guyane.


El movimiento de carga del Grand Port Maritime de la Guyane continúa creciendo de manera constante. Sin embargo, este crecimiento, impulsado principalmente por las necesidades del mercado interno, todavía no es suficiente para transformar el modelo económico del territorio.

La verdadera oportunidad se encuentra en otro lugar: en la capacidad de la Guayana Francesa para producir, transformar bienes localmente y utilizar el puerto como puerta de acceso a nuevos mercados. Detrás de la ampliación de las áreas portuarias y del desarrollo de nuevas infraestructuras existe una ambición mucho más amplia: convertir el puerto en un auténtico motor de producción y exportaciones.

El volumen de carga movilizado por el Grand Port Maritime de la Guyane ha aumentado de forma sostenida. Actualmente, alrededor de un millón de toneladas transitan por el puerto cada año, frente a las 650.000 toneladas registradas cuando la autoridad portuaria fue creada en 2013. El crecimiento medio anual, situado entre el 2 % y el 3 %, ha acompañado, en términos generales, el aumento de la población y del consumo.

Se trata de una evolución sólida. Sin embargo, refleja sobre todo el incremento de las necesidades de un territorio que sigue dependiendo en gran medida del abastecimiento externo. En consecuencia, el crecimiento del tráfico continúa sustentándose principalmente en las importaciones. Para Stéphane Tant, Director General del Grand Port Maritime de la Guyane, un verdadero cambio de escala no vendrá únicamente de un mayor volumen de mercancías importadas.

«Si realmente queremos cambiar este modelo, debemos producir o transformar localmente para que, en algún momento, podamos exportar. Eso es lo que generará el mayor efecto multiplicador sobre el desarrollo.»

Esta visión desplaza el centro de gravedad de la estrategia portuaria. El objetivo ya no consiste únicamente en adaptar los muelles, las explanadas y los equipos al crecimiento previsto del tráfico de mercancías. También se trata de crear las condiciones logísticas y territoriales necesarias para que nuevas actividades económicas puedan establecerse, abastecer el mercado local y, con el tiempo, proyectarse más allá de la Guayana Francesa.

Suelo portuario para impulsar el desarrollo de nuevas actividades industriales

En Rémire-Montjoly, el puerto trabaja para poner a disposición nuevas superficies destinadas a actividades que todavía no existen en la Guayana Francesa, pero que podrían resultar cada vez más necesarias a medida que continúen creciendo la población y sus necesidades.

La producción de alimentos para animales constituye un ejemplo concreto de esta estrategia. La expansión de la ganadería local requerirá modificar la forma en que se abastece el sector. En lugar de importar únicamente productos terminados en contenedores, la Guayana Francesa podría recibir cereales a granel, almacenarlos y elaborar localmente mezclas destinadas a la alimentación animal.

En este contexto, el puerto desempeñaría una doble función: facilitar la llegada de las materias primas en condiciones adecuadas y reservar el suelo necesario para instalaciones de almacenamiento y transformación. Si la producción llegara a superar las necesidades del mercado local, la proximidad inmediata del puerto también facilitaría la exportación de los excedentes hacia otros mercados del Caribe, que actualmente importan parte de sus alimentos para animales desde Europa o Estados Unidos.

Por el momento, esto no significa que se esté anunciando la creación de una nueva industria ya consolidada. El puerto está preparando la capacidad necesaria para acoger futuros proyectos e identificando posibles usos para los terrenos disponibles. Esta diferencia es fundamental: la autoridad portuaria puede crear las condiciones que hagan posible una inversión, pero no puede generar producción por sí sola ni sustituir a los inversionistas y operadores industriales.

El desafío económico de unos flujos comerciales desequilibrados

La estructura actual del tráfico portuario de la Guayana Francesa pone de manifiesto la magnitud del desafío. Grandes volúmenes de mercancías ingresan al territorio, mientras que la capacidad de exportación sigue siendo limitada. Los contenedores utilizados para transportar los productos destinados al consumo local deben salir posteriormente del puerto con una utilización muy inferior a su capacidad.

Un mayor desarrollo de la producción local en sectores como la madera, la agricultura, la pesca, el procesamiento de productos del mar y otras actividades vinculadas a los recursos disponibles permitiría aprovechar mejor esa capacidad de salida. El objetivo va más allá de generar un mayor volumen de carga. Lograr un mejor equilibrio entre importaciones y exportaciones contribuiría a mejorar la eficiencia económica de los flujos comerciales y reforzar el papel del puerto dentro de la cadena de valor del territorio.

El Grand Port Maritime de la Guyane y las empresas que integran la comunidad portuaria afirman disponer ya de la capacidad necesaria para gestionar estas futuras exportaciones. El principal obstáculo se encuentra aguas arriba de la actividad portuaria: la insuficiencia de inversiones destinadas a instalaciones de producción, extracción y transformación.

Actualmente, el consumo impulsa el crecimiento del comercio, la logística y los servicios. También sostiene un aumento constante del tráfico portuario. Sin embargo, no genera el mismo efecto multiplicador que una economía capaz de transformar sus propios recursos y acceder a mercados internacionales

En este contexto, el puerto puede preparar la infraestructura necesaria, pero el cambio de modelo dependerá, sobre todo, de la capacidad de la Guayana Francesa para atraer inversiones productivas.

Economía circular: generar valor local antes de la valorización final

La misma lógica orienta la reflexión del puerto sobre la economía circular. La Guayana Francesa no genera volúmenes suficientes de todos los tipos de residuos valorizables como para justificar la creación de cadenas industriales completas de tratamiento dentro del territorio. Sin embargo, esta limitación no impide que determinadas etapas puedan organizarse localmente.

El puerto estudia la posibilidad de acoger instalaciones capaces de mejorar la recogida, la preparación y el pretratamiento de determinados materiales antes de su exportación hacia centros especializados de valorización. La ubicación de estas actividades junto a la infraestructura portuaria permitiría reducir las operaciones de manipulación y optimizar el control de los costos logísticos.

La principal fortaleza de esta estrategia radica en su enfoque pragmático. No parte de la premisa de que todas las etapas de cada cadena de valor deban desarrollarse en la Guayana Francesa. Por el contrario, busca identificar qué fases del proceso de creación de valor pueden realizarse de forma realista en el territorio, teniendo en cuenta los volúmenes disponibles, antes de establecer conexiones eficientes con instalaciones industriales ubicadas en otros mercados.

Bajo este modelo, el puerto deja de ser únicamente el punto de salida de los residuos. También pasa a convertirse en el lugar donde esos materiales comienzan a transformarse en recursos con valor económico.

Nuevos equipos amplían el abanico de oportunidades

La transición hacia un modelo económico más productivo también requiere eliminar determinadas limitaciones logísticas. Las nuevas grúas recientemente incorporadas al puerto permiten ahora recibir buques que no disponen de equipos propios de manipulación de carga, reduciendo así la dependencia de embarcaciones equipadas con grúas.

Otro avance importante es la entrada en funcionamiento, en diciembre de 2024, del Border Control Post. Esta infraestructura permite realizar inspecciones sanitarias directamente en la Guayana Francesa, lo que podría facilitar que futuras industrias locales importen materias primas procedentes de la región sin necesidad de canalizarlas previamente a través de Europa.

Por ahora, su principal valor reside menos en los volúmenes que procesa actualmente que en las nuevas posibilidades logísticas que abre para el desarrollo de la producción local.

El puerto puede crear las condiciones, pero no construir por sí solo la base productiva

El plan estratégico 2024-2028 contempla 70 millones de euros en inversiones y 85 millones de euros en compromisos financieros, con parte de los proyectos extendiéndose más allá de 2028. Este programa tiene como objetivo acompañar el crecimiento del tráfico, ampliar la capacidad operativa y mejorar la productividad del puerto.

Sin embargo, el verdadero impacto de estas inversiones dependerá de las actividades económicas que logren desarrollarse en torno a la infraestructura portuaria. Muelles más eficientes y una mayor disponibilidad de suelo permitirán absorber el crecimiento demográfico y el aumento de la demanda. Pero adquieren una dimensión estratégica mucho mayor cuando también favorecen la implantación de actividades de almacenamiento, transformación industrial y economía circular.

La estrategia del Grand Port Maritime de la Guyane establece así una clara delimitación entre el papel del puerto y el de los demás actores económicos. El puerto puede desarrollar y equipar terrenos, reservar espacios para nuevos proyectos, garantizar operaciones seguras y facilitar el acceso a los mercados. También puede eliminar parte de las limitaciones logísticas y territoriales que, en muchos casos, frenan la llegada de nuevas empresas.

Lo que no puede hacer es garantizar la llegada de inversionistas ni generar por sí solo volúmenes de exportación.

El desafío de la Guayana Francesa, por tanto, trasciende el ámbito estrictamente portuario. Se trata de convertir la infraestructura en un verdadero activo productivo para la economía del territorio. Mientras el crecimiento siga impulsado principalmente por el consumo, el tráfico portuario continuará aumentando sin modificar de manera sustancial el modelo económico.

Si nuevas actividades industriales logran producir, transformar recursos localmente y aprovechar la capacidad logística ya disponible, el puerto podrá dejar de ser únicamente una puerta de entrada para las importaciones. Podrá convertirse en una plataforma de creación de valor para la Guayana Francesa, conectando esa producción con los mercados del Caribe y del resto de la región.




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Este Executive Insight profundiza en uno de los temas estratégicos abordados en la última edición marítima de LATITUDE15. Descubra cómo la Guayana Francesa está replanteando su desarrollo portuario, su conectividad regional y la transición hacia un modelo económico más resiliente y sostenible.

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