El Aeropuerto de Cayena inicia una modernización de 85 millones de euros mientras el tráfico se acerca a su capacidad operativa

El Aeropuerto Internacional Cayenne Félix Éboué ha puesto en marcha un programa de modernización de 85 millones de euros en un momento en que el volumen de pasajeros se aproxima a los límites de capacidad para los que fue concebida la infraestructura.

La primera piedra fue colocada el 8 de julio de 2026, marcando oficialmente el inicio de un programa de obras de 42 meses que contempla la ampliación de la terminal, la reorganización de los flujos de pasajeros y la modernización de varias áreas operativas. Los trabajos se desarrollarán sin interrumpir las operaciones comerciales en el principal aeropuerto de la Guayana Francesa.

El proyecto llega en un momento decisivo para la infraestructura aeroportuaria. En 2025, el aeropuerto atendió cerca de 550.000 pasajeros, mientras que su dirección señala que las instalaciones fueron diseñadas originalmente para recibir alrededor de 600.000 pasajeros al año.

Esto significa que el aeropuerto ya opera con más del 90 % de su capacidad de diseño, dejando un margen muy reducido para absorber un crecimiento sostenido de la demanda sin realizar intervenciones en la terminal y en la infraestructura que la respalda.

La presión sobre la capacidad impulsa el proyecto

El programa de modernización busca evitar que las actuales limitaciones de capacidad se conviertan en un obstáculo para la movilidad y el desarrollo económico de la Guayana Francesa.

Como principal puerta de entrada aérea del territorio, el Aeropuerto Internacional Cayenne Félix Éboué desempeña un papel fundamental para garantizar la continuidad territorial con la Francia continental, al tiempo que mantiene conexiones con el Caribe, América del Sur y otros mercados internacionales.

Jean-Luk Le West, presidente de la Société Concessionnaire de l’Aéroport de Cayenne (SCAC), afirmó que el aeropuerto ya se encuentra muy próximo al límite para el que fue concebido originalmente.

«El aeropuerto fue diseñado para 600.000 pasajeros y hoy ya hemos alcanzado los 549.000», declaró durante el acto de lanzamiento del proyecto.

Las cifras comunicadas por los distintos socios presentan una ligera diferencia, ya que algunos documentos mencionan aproximadamente 540.000 pasajeros en 2025. No obstante, todas apuntan al mismo desafío operativo: el aeropuerto dispone de un margen muy estrecho antes de alcanzar su capacidad máxima de pasajeros.

Por ello, la inversión no se limita a renovar una infraestructura envejecida. Su objetivo es eliminar una restricción de capacidad que comienza a hacerse evidente antes de que limite la posibilidad de que las compañías aéreas aumenten frecuencias, desarrollen nuevos servicios o respondan al crecimiento futuro de la demanda.

Las autoridades aeroportuarias han expresado su intención de recibir un mayor número de aeronaves y pasajeros a partir de 2027 o 2028. Esta previsión debe entenderse como un objetivo operativo y no como la fecha de finalización de todo el proyecto, ya que el calendario oficial de 42 meses extiende las obras hasta principios de 2030.

En consecuencia, parte de las mejoras podría entrar en funcionamiento de forma progresiva mientras la transformación integral del aeropuerto continúa en desarrollo.

Una transformación por fases con el aeropuerto en plena operación

La terminal se ampliará en más de 1.000 metros cuadrados, aunque el programa concede tanta importancia a la reorganización de los flujos de pasajeros como al incremento de la superficie construida.

La primera fase contempla la construcción de un nuevo edificio administrativo, que ofrecerá al personal del aeropuerto espacios de trabajo modernizados e infraestructura tecnológica de última generación.

Posteriormente, las obras se trasladarán al terminal principal, donde se rediseñarán por completo los circuitos de salidas y llegadas. El objetivo es reducir la congestión, agilizar el procesamiento de los pasajeros y reforzar la seguridad a lo largo de toda la experiencia aeroportuaria.

«El objetivo es rediseñar por completo el recorrido del pasajero para hacerlo más rápido, más fluido y más seguro», afirmó Jean-Luk Le West.

Para un aeropuerto que ya opera cerca de su capacidad de diseño, optimizar el procesamiento de pasajeros puede resultar tan importante como ampliar físicamente sus instalaciones. La reorganización de las áreas de facturación, controles de seguridad, embarque y llegadas permitirá gestionar el volumen actual de pasajeros con mayor eficiencia, al tiempo que mejorará la experiencia de viaje.

El programa también incluye la renovación de las plataformas de estacionamiento de aeronaves, la construcción de un nuevo hangar de aviación y la creación de nuevas instalaciones destinadas a los servicios administrativos y a las empresas de alquiler de vehículos.

Los espacios comerciales también serán rediseñados, con el propósito de dar mayor visibilidad a los productos y al savoir-faire de la Guayana Francesa. Esta iniciativa representa una oportunidad para fortalecer la oferta comercial no aeronáutica del aeropuerto y dotar a la terminal de una identidad local más marcada.

No obstante, ejecutar todas estas obras sin interrumpir las operaciones aeroportuarias será uno de los mayores desafíos del proyecto. Las distintas fases de construcción deberán coordinarse cuidadosamente con los horarios de las compañías aéreas, la circulación de pasajeros, los requisitos de seguridad y las operaciones de asistencia en tierra durante un período superior a tres años.

Las ambiciones de conectividad se alinean con la transición energética

El proyecto está liderado por la Société Concessionnaire de l’Aéroport de Cayenne (SCAC), con el apoyo de la Collectivité Territoriale de Guyane, accionista mayoritaria de Alyse Guyane. La modernización forma parte de los compromisos asumidos en el marco de la concesión aeroportuaria adjudicada a la SCAC en octubre de 2025.

Además de las mejoras operativas, el aeropuerto ha fijado el objetivo de alcanzar un 90 % de energía descarbonizada.

Esta meta resulta especialmente relevante para una infraestructura situada en un territorio amazónico, donde el desarrollo de nuevas infraestructuras está estrechamente vinculado a las cuestiones ambientales y energéticas.

Sin embargo, los responsables del proyecto aún no han detallado qué tecnologías se utilizarán, cuál será el calendario de implementación ni qué metodología servirá de referencia para medir el avance hacia ese objetivo del 90 %. Todavía no está claro qué parte de la transición dependerá de la generación de electricidad renovable, de la eficiencia energética, del almacenamiento de energía o de otras soluciones de bajas emisiones de carbono.

También se espera que el programa movilice empresas locales, subcontratistas y profesionales del territorio. Los socios institucionales presentan esta inversión como una oportunidad para impulsar el empleo, la formación y la actividad económica en la Guayana Francesa, aunque por el momento no se han publicado objetivos cuantificados en materia de contenido local o creación de empleo.

La inversión de 85 millones de euros debería proporcionar al aeropuerto de Cayena una mayor flexibilidad operativa y una terminal más adaptada al volumen actual de pasajeros. No obstante, su impacto a largo plazo dependerá de que estas mejoras se traduzcan en una mayor capacidad de procesamiento, un incremento de la demanda por parte de las compañías aéreas y una expansión de las conexiones aéreas regionales e internacionales.


photo credit : Collectivité Territoriale de Guyane

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