El Combustible de Aviación Sostenible (SAF) se ha convertido en la piedra angular de la hoja de ruta de la aviación hacia las emisiones netas cero. Sin embargo, en Latinoamérica y el Caribe, su implementación plantea una pregunta fundamental: ¿puede la región escalar el SAF sin socavar la demanda en un mercado donde la sensibilidad al precio sigue siendo alta y la conectividad aún está en desarrollo?
Un estudio reciente de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), desarrollado con ICF, sugiere que la respuesta dista mucho de ser sencilla. Si bien el SAF es esencial para reducir las emisiones a largo plazo, sus implicaciones económicas e industriales podrían reconfigurar significativamente el panorama de la aviación en la región.
El impacto del coste que redefine la economía de las aerolíneas
El principal desafío del SAF radica en su estructura de costes. Actualmente, su precio es de tres a doce veces el coste del combustible de aviación convencional, lo que introduce un cambio radical en la economía operativa en lugar de un ajuste marginal.
A gran escala, esto se traduce en un impacto medible en los precios. El modelado indica que la adopción de SAF podría añadir alrededor de 43 $ por asiento de salida para 2050, alterando fundamentalmente las bases de costes y las estrategias de precios de las aerolíneas. En una región donde el combustible ya representa una parte significativa de los costes operativos, esta carga adicional no se absorbe fácilmente.
En términos prácticos, esto transforma el Combustible de Aviación Sostenible de una herramienta de cumplimiento a un motor central de la rentabilidad de las aerolíneas y la disciplina de precios. Para las aerolíneas, la implicación es clara: el SAF no es solo una palanca de sostenibilidad, es un cambio estructural en la economía unitaria.
Demanda en riesgo: la restricción de elasticidad
La dimensión del coste se vuelve crítica cuando se analiza a través de la lente de la elasticidad de la demanda. Los mercados de aviación latinoamericanos se encuentran entre los más sensibles al precio a nivel mundial, lo que refleja ingresos medios más bajos y una base de viajes aún en desarrollo.
En escenarios de repercusión total de costes, la adopción de SAF podría conducir a una reducción del tráfico aéreo de hasta el 30%. Esto no es una corrección marginal, es una contracción estructural con implicaciones para la viabilidad de las rutas, la densidad de la red y la conectividad regional.
A diferencia de los mercados maduros, donde los segmentos premium y los viajes de alta frecuencia pueden amortiguar los aumentos de precios, la base de demanda de Latinoamérica sigue siendo más frágil. Los aumentos sostenidos de tarifas corren el riesgo de limitar el acceso al transporte aéreo, particularmente para los pasajeros de clase media emergente que solo recientemente han ingresado al mercado.
Esto sugiere que, en el contexto regional, los esfuerzos de descarbonización están directamente limitados por la elasticidad de la demanda, lo que convierte el precio en una variable central en la hoja de ruta de la transición.
Un desafío de suministro, no solo un problema de precios
Más allá del coste, el SAF se enfrenta a una segunda limitación: el suministro.
La capacidad de producción de la región se encuentra en una etapa temprana. Si bien se han anunciado más de 1.900 millones de galones de capacidad de producción de SAF, muy pocos proyectos han alcanzado la decisión final de inversión, lo que destaca la brecha entre la ambición y la ejecución.
Varios factores estructurales sustentan esta limitación. La disponibilidad de materias primas es desigual entre países, las vías de producción se encuentran en diferentes niveles de madurez tecnológica y el SAF compite directamente con otros biocombustibles —particularmente en el transporte por carretera— donde la demanda ya está establecida y a menudo es más viable económicamente.
En la práctica, esto significa que la escasez de SAF —no solo el coste— podría convertirse en una limitación definitoria en la trayectoria de descarbonización de la región. El resultado es una cadena de suministro bajo presión, donde escalar la producción requerirá no solo capital, sino también tiempo, coordinación y progreso tecnológico.
La paradoja de Latinoamérica: alto potencial, preparación limitada
Esto crea una paradoja para la región. Latinoamérica y el Caribe poseen ventajas significativas en la cadena de valor del SAF, incluyendo abundantes recursos de biomasa y un fuerte potencial de materias primas. En teoría, esto posiciona a la región como un futuro centro para la producción de SAF, con la capacidad de servir tanto a los mercados nacionales como a los de exportación.
En la práctica, sin embargo, el entorno propicio sigue siendo desigual. La capacidad de inversión es limitada, los marcos políticos aún están emergiendo y los ecosistemas industriales aún no están completamente alineados para apoyar una implementación a gran escala.
La implicación es clara: si bien la región puede convertirse en un actor clave en el mercado global de SAF a largo plazo, su trayectoria a corto plazo probablemente estará definida por una escalada gradual en lugar de una implementación rápida.
La brecha política: ¿quién absorbe el coste?
Cerrar esta brecha plantea una pregunta crítica: ¿quién paga por el Combustible de Aviación Sostenible?
En mercados más maduros, la política pública ha desempeñado un papel central en el apoyo a la adopción de SAF a través de subsidios, incentivos fiscales y mandatos regulatorios. En Latinoamérica, sin embargo, los gobiernos se enfrentan a restricciones fiscales más estrictas y prioridades de desarrollo contrapuestas.
Sin mecanismos de apoyo específicos, la carga de los costes corre el riesgo de recaer principalmente en las aerolíneas y los pasajeros. Esto crea un desequilibrio estructural, donde la transición a menores emisiones podría producirse a expensas de la asequibilidad y la conectividad.
Esto pone de manifiesto una brecha política crítica: sin un apoyo financiero coordinado, la adopción de SAF corre el riesgo de estar económicamente desalineada con las condiciones del mercado regional. Para cerrar esta brecha se requerirá una combinación de incentivos específicos, financiación internacional y coordinación política.
Implicaciones estratégicas para el ecosistema de la aviación
Para las partes interesadas de la industria, el SAF ya no es una transición lejana, es una variable estratégica a corto plazo.
Las aerolíneas de la región operan dentro de una estructura de costes donde el combustible puede representar del 30% al 40% de los costes operativos totales. La introducción de SAF con un sobreprecio significativo, por lo tanto, impacta directamente en los márgenes, las estrategias de precios y la viabilidad de las rutas, particularmente en mercados sensibles al precio.
Al mismo tiempo, las limitaciones de suministro siguen siendo un cuello de botella crítico. Si bien se han anunciado más de 1.900 millones de galones de capacidad de producción de SAF, muy pocos proyectos han alcanzado la decisión final de inversión, lo que destaca la brecha entre la ambición y la ejecución.
Esto podría conducir, en última instancia, a una reconfiguración de las redes de rutas, con las aerolíneas priorizando los mercados de mayor rendimiento y reduciendo la exposición a los segmentos sensibles al precio. También puede acelerar la divergencia entre operadores que trabajan bajo diferentes entornos regulatorios y de costes.
Una transición que debe ser calibrada
El SAF sigue siendo esencial para la hoja de ruta de descarbonización de la aviación, pero su implementación introduce compensaciones medibles.
Incluso los niveles moderados de adopción conllevan implicaciones significativas. Una mezcla de SAF del 20% para 2050 podría reducir la demanda en casi un 20%, lo que se traduciría en un impacto económico sustancial en todo el ecosistema de la aviación.
Al mismo tiempo, el SAF todavía representa menos del 1% del consumo mundial de combustible de aviación, lo que refleja la etapa temprana de desarrollo del mercado y la limitada capacidad de producción. En una región caracterizada por una alta sensibilidad al precio, los rápidos aumentos de costes corren el riesgo de afectar directamente la accesibilidad y la conectividad.
Por lo tanto, es poco probable que la transición sea lineal. Dependerá de una combinación calibrada de implementación gradual de SAF, eficiencias operativas y mecanismos complementarios, alineados con las realidades económicas de la región y respaldados por marcos políticos específicos.
En este contexto, el Combustible de Aviación Sostenible no es solo una herramienta de descarbonización, se está convirtiendo en un determinante estructural de cómo, y a qué coste, se puede mantener el crecimiento de la aviación en Latinoamérica.



