Las administraciones marítimas de América Latina han adoptado su primera agenda regional conjunta de cooperación técnica, abriendo el camino hacia una mayor coordinación en materia de capacidad regulatoria, fortalecimiento institucional e implementación de las normas marítimas internacionales.
El acuerdo se alcanzó durante la Primera Reunión Conjunta de Directores y Jefes de las Administraciones Marítimas de América Latina (DAMLA 1), celebrada en Ciudad de Guatemala del 27 al 29 de julio de 2026.
Convocada por la International Maritime Organization (IMO) en colaboración con el Gobierno de Guatemala y la Central American Commission on Maritime Transport (COCATRAM), la reunión congregó por primera vez a las máximas autoridades marítimas de toda la región en un único foro.
El encuentro concluyó con la adopción de una resolución final y de un plan de trabajo regional destinado a orientar las futuras actividades de cooperación técnica de la IMO en América Latina. Los Estados Miembros participantes también acordaron establecer una IMO Regional Presence Office para la región.
En conjunto, estas decisiones sientan las bases de un enfoque más estructurado para la cooperación marítima regional. No obstante, su impacto a largo plazo dependerá de la rapidez con la que estos compromisos institucionales se transformen en programas financiados, acciones medibles y un compromiso sostenido por parte de las administraciones nacionales.
Una agenda regional construida a partir de las prioridades de los Estados Miembros
El DAMLA 1 refleja un cambio en la forma en que se organiza la cooperación técnica.
En lugar de desarrollar programas aislados de fortalecimiento de capacidades basados principalmente en prioridades definidas a nivel internacional, el nuevo enfoque temático de la IMO sitúa en el centro de la cooperación las necesidades identificadas por los propios Estados Miembros.
El plan de trabajo regional adoptado en Guatemala está concebido como un marco común de actuación. Según la IMO, establece prioridades compartidas, acciones y mecanismos de seguimiento diseñados por los Estados participantes y para los Estados participantes.
Para las administraciones marítimas, este enfoque puede ofrecer una mayor continuidad entre los programas de capacitación, el apoyo regulatorio y las iniciativas de fortalecimiento institucional.
Las administraciones de la región son responsables de aplicar un amplio conjunto de obligaciones internacionales relacionadas con la seguridad marítima, la prevención de la contaminación, la formación de la gente de mar, la investigación de accidentes y las responsabilidades de los Estados de abanderamiento (Flag States), los Estados rectores del puerto (Port States) y los Estados ribereños (Coastal States).
Sin embargo, sus capacidades institucionales, sus recursos y sus niveles de implementación siguen siendo muy desiguales.
Un marco regional podría ayudar a los países a identificar necesidades comunes, compartir conocimientos técnicos y coordinar de manera más eficiente la asistencia especializada, preservando al mismo tiempo la responsabilidad de cada Estado sobre la regulación y el control de sus actividades marítimas.
Se espera que el informe del DAMLA 1 sea presentado durante el 77.º período de sesiones del IMO Technical Cooperation Committee, previsto para junio de 2027.
La presencia permanente de la IMO está más cerca
Uno de los resultados más relevantes de la reunión fue el acuerdo para establecer una IMO Regional Presence Office para América Latina.
Una presencia regional permanente podría reforzar la conexión entre las administraciones nacionales, las organizaciones regionales y la sede de la IMO. También podría mejorar la identificación de las necesidades técnicas, la coordinación de los programas de cooperación y el seguimiento de los proyectos a lo largo del tiempo.
Este aspecto resulta especialmente importante en una región donde muchos de los desafíos marítimos trascienden las fronteras nacionales.
Las rutas marítimas, los riesgos de contaminación marina, los controles ejercidos por los Estados rectores del puerto, los sistemas de respuesta ante emergencias y la movilidad de la gente de mar suelen requerir una estrecha cooperación entre países vecinos.
Una oficina regional podría proporcionar una plataforma más estable para organizar esa cooperación y reducir la fragmentación que, en ocasiones, caracteriza los programas de asistencia técnica desarrollados de manera independiente y con escasa continuidad.
No obstante, la IMO Regional Presence Office todavía no debe considerarse operativa.
El comunicado de la IMO confirma que los Estados Miembros acordaron su creación, pero aún no especifica cuál será el país anfitrión, dónde estará ubicada, cuál será su modelo de financiación, cómo se estructurará su plantilla ni cuál será el calendario para su puesta en marcha.
Estos aspectos serán determinantes para establecer si la nueva estructura se convierte en una plataforma operativa eficaz o si permanece, principalmente, como un compromiso institucional.

Por qué unas administraciones marítimas más sólidas son importantes para el sector
Aunque el DAMLA 1 constituye una iniciativa intergubernamental, sus implicaciones van mucho más allá de las autoridades públicas.
La calidad de las administraciones marítimas influye directamente en el desempeño de los puertos, las compañías navieras, la gente de mar y las economías costeras.
Unos procedimientos regulatorios más claros mejoran la previsibilidad para los operadores. Sistemas de inspección y certificación más sólidos fortalecen la seguridad y el cumplimiento normativo. Una mejor coordinación también facilita la respuesta ante incidentes marítimos y emergencias ambientales.
La capacidad administrativa también desempeña un papel importante en la aplicación de la IMO Convention on Facilitation of International Maritime Traffic (FAL Convention), cuyo objetivo es simplificar y armonizar los procedimientos relacionados con la llegada y salida de los buques en los puertos.
Para los puertos y las compañías navieras, unos requisitos administrativos poco uniformes pueden generar retrasos, aumentar los costos e incrementar la incertidumbre operativa. Una cooperación técnica mejor coordinada podría ayudar a las administraciones a modernizar sus procedimientos y aplicar los instrumentos internacionales de una manera más consistente.
Sin embargo, estos beneficios no se producirán automáticamente.
Una agenda común puede definir prioridades y organizar mecanismos de apoyo, pero la mejora del desempeño operativo dependerá de la implementación nacional, de la disponibilidad de personal cualificado y del acceso a los recursos técnicos y financieros necesarios.
El DAMLA 1 proporciona el marco. Ahora corresponde a cada administración transformarlo en capacidades institucionales concretas.
El liderazgo inclusivo se incorpora a la agenda regional de cooperación
La reunión también incluyó un taller dedicado al liderazgo con perspectiva de género, la gobernanza inclusiva y la cultura institucional.
La presencia de este tema junto a los debates técnicos y regulatorios refleja una visión más amplia de los factores que hacen realmente eficaz a una administración marítima.
La fortaleza institucional no depende únicamente de los marcos jurídicos o del conocimiento técnico. También está vinculada a la calidad del liderazgo, la rendición de cuentas y la capacidad de crear entornos de trabajo donde los profesionales cualificados puedan desarrollarse y permanecer.
Los participantes respaldaron la continuidad de este taller en las futuras reuniones regionales.
Esto indica que la gobernanza inclusiva seguirá formando parte de la agenda regional de cooperación, en lugar de abordarse como una iniciativa social independiente.
En un sector que busca atraer nuevo talento y responder a los cambios tecnológicos, ambientales y regulatorios, la cultura institucional se está convirtiendo en un elemento cada vez más importante para fortalecer la resiliencia operativa.
De las prioridades compartidas a la implementación concreta
El DAMLA 1 representa un hito porque ofrece a las administraciones marítimas de América Latina una plataforma común y una dirección compartida para la cooperación técnica.
La iniciativa no crea una autoridad marítima supranacional, no armoniza automáticamente las regulaciones nacionales ni elimina las diferencias existentes entre las distintas administraciones.
Lo que sí establece es un mecanismo mediante el cual esas administraciones podrán identificar necesidades regionales, coordinar la asistencia técnica y avanzar de forma más estructurada en prioridades comunes.
La futura IMO Regional Presence Office podría aportar continuidad a ese proceso, mientras que el plan de trabajo regional podría contribuir a transformar objetivos generales en programas concretos.
El verdadero desafío comienza ahora con la implementación.
La publicación del plan de trabajo, la asignación de responsabilidades, la movilización de recursos y la puesta en funcionamiento de la oficina regional permitirán comprobar si el DAMLA 1 puede evolucionar de un acuerdo institucional a un impacto operativo tangible.
Para el sector marítimo de América Latina, la importancia de esta reunión no se medirá, en última instancia, por el número de compromisos adoptados en Ciudad de Guatemala, sino por su capacidad para fortalecer las administraciones marítimas, promover una aplicación más coherente de las normas internacionales y contribuir a sistemas marítimos más seguros, eficientes y resilientes.



