El 10 de febrero de 2026, frente a las costas de Le Carbet y Bellefontaine, en Martinica, las Forces armées aux Antilles llevaron a cabo el ejercicio POLMAR 26, una operación de respuesta a la contaminación marítima organizada en el marco del dispositivo ORSEC maritime. Más allá del anuncio institucional, la relevancia de la operación radica en lo que demuestra: no se trató de un simple simulacro rutinario, sino de una prueba a escala real de la capacidad de gestión de crisis ante un incidente vinculado a un buque tanque. El escenario simuló una embarcación en situación de emergencia generando un derrame de hidrocarburos frente a la costa, una situación representativa de emergencias marítimas de alto impacto.
Un ejercicio de máximo nivel diseñado para incidentes mayores
POLMAR 26 fue clasificado como operación de Nivel 3, el grado más alto dentro de la escala de respuesta a emergencias marítimas. Esta categoría corresponde a incidentes que requieren una movilización amplia de personal, medios técnicos y, potencialmente, un despliegue operativo prolongado. En el marco del ejercicio, se activó una célula de gestión de crisis en la préfecture de Martinique, encargada de coordinar recursos aéreos, marítimos y terrestres.
Esta activación trasciende la formación técnica. Permite poner a prueba las estructuras de mando, las cadenas de decisión y los flujos de información en condiciones realistas, factores que determinan la eficacia operativa en una emergencia marítima real.

La coordinación interinstitucional en el centro del modelo francés
La operación reunió a actores militares, civiles y científicos, reflejando la doctrina francesa de acción del Estado en el mar. Entre las entidades participantes se encontraban la Marine nationale, la SNSM, el CROSS Antilles-Guyane, el CEPPOL, el CEDRE, la autoridad marítima, el Parc naturel marin de Martinique y la unidad de reserva costera.
Todos los medios actuaron bajo la autoridad única del Prefecto de Martinica, en su calidad de Director de las Operaciones de Salvamento Marítimo. Esta centralización del mando constituye un factor clave de eficiencia, al reducir superposiciones de competencias, acelerar la toma de decisiones y garantizar coherencia táctica durante incidentes complejos.
Desde el punto de vista técnico, el ejercicio desplegó medios representativos de una respuesta real. El buque de apoyo y asistencia ultramarino Dumont d’Urville y dos embarcaciones de la SNSM utilizaron redes de arrastre antipolución THOMSEA, equipos diferenciados de las barreras de contención convencionales empleadas en alta mar.
El vertido simulado se visualizó mediante fluoresceína verde, un marcador biodegradable y no tóxico que permite seguir la dispersión del contaminante sin impacto ambiental. Este método facilita la evaluación realista de los procedimientos de detección, seguimiento y contención.
ORSEC maritime como columna vertebral de la capacidad de respuesta
El ejercicio se desarrolló dentro del marco del ORSEC maritime Antilles, que define la organización general de la respuesta a emergencias en el mar sobre la base de riesgos previamente identificados. El sistema cubre tres grandes categorías de incidentes: búsqueda y rescate, asistencia a buques en dificultad y lucha contra la contaminación marina.
Concebido como un sistema adaptativo, ORSEC se valida periódicamente mediante ejercicios y situaciones reales, y se apoya en una evaluación continua de riesgos. Esta arquitectura estructurada resulta esencial para garantizar intervenciones rápidas y una coordinación eficaz entre las distintas agencias implicadas.

Un indicador operativo para el sector marítimo
Más allá del propio ejercicio, POLMAR 26 constituye un indicador concreto del nivel de preparación regional frente a episodios de contaminación marítima. El despliegue simultáneo de medios especializados, la respuesta coordinada entre múltiples actores y las condiciones realistas de simulación permiten evaluar la solidez de los procedimientos y la rapidez de intervención. Para navieras, autoridades portuarias, aseguradoras y operadores offshore, este tipo de ejercicio representa una señal tangible de que las capacidades institucionales de respuesta están estructuradas, probadas y listas para activarse ante incidentes de gran magnitud.
POLMAR 26 debe interpretarse, por tanto, no como una demostración simbólica, sino como una validación práctica de la arquitectura de gestión de crisis en el mar. En una región expuesta al tráfico de buques tanque y a rutas marítimas internacionales, este tipo de entrenamiento refuerza la credibilidad operativa y contribuye a generar confianza entre los actores económicos que dependen de sistemas fiables de gestión de riesgos marítimos.



