La nueva geografía del poder marítimo en América Latina y el Caribe

Poder Marítimo

Cómo los puertos se están adaptando a una nueva era de incertidumbre geopolítica, disrupción climática y redes navieras cambiantes

Durante décadas, la competitividad portuaria en América Latina y el Caribe se medía principalmente a través de los volúmenes de tráfico, la capacidad de infraestructura y la conectividad. Si bien estos indicadores siguen siendo importantes, las disrupciones recientes han revelado una realidad más amplia: los puertos que emergen como líderes regionales son cada vez más aquellos capaces de adaptarse a los choques geopolíticos, los riesgos climáticos y las redes navieras en evolución.

El último informe portuario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sugiere que la región está entrando en una nueva fase en la que la resiliencia se ha convertido en un activo estratégico en lugar de una consideración secundaria. En un entorno global configurado por disrupciones en las cadenas de suministro, políticas comerciales cambiantes y crecientes tensiones geopolíticas, la geografía del poder marítimo está comenzando a evolucionar.

La logística marítima está entrando en una nueva era de incertidumbre estratégica

Según la CEPAL, el entorno global actual refleja una transformación más amplia de la propia globalización. En lugar de un retroceso de la globalización, el mundo está presenciando una nueva etapa de interdependencia económica cada vez más influenciada por consideraciones geopolíticas y competencia estratégica. El informe hace referencia al concepto de «interdependencia armada», en el que el comercio, la logística, la tecnología y los flujos financieros se convierten en instrumentos de influencia geopolítica.

Para el transporte marítimo, este cambio tiene implicaciones significativas. Las redes navieras están ahora expuestas simultáneamente a disrupciones relacionadas con el clima, conflictos armados, políticas industriales y restricciones comerciales. La crisis del Mar Rojo, la sequía que afecta al Canal de Panamá y las tensiones recurrentes en los corredores comerciales globales han demostrado con qué rapidez pueden verse interrumpidos los sistemas logísticos.

El informe señala que alrededor del 80 % del comercio mundial de mercancías por volumen continúa moviéndose por mar, lo que refuerza el papel estratégico de los puertos como infraestructura crítica para la seguridad económica y la resiliencia de las cadenas de suministro.

Por qué las medidas tradicionales de rendimiento portuario ya no son suficientes

Los últimos años han demostrado que el volumen de tráfico por sí solo no refleja completamente la posición estratégica de un puerto.

Si bien las presiones sobre las cadenas de suministro globales se moderaron durante gran parte de 2025, la CEPAL destaca que las nuevas tensiones en Oriente Medio desencadenaron un aumento renovado de la presión logística a finales de año. El informe también señala la volatilidad continua en las tarifas de flete y los horarios de navegación a pesar de las mejoras en el rendimiento operativo.

La fiabilidad de los horarios ilustra este desafío. Tras alcanzar niveles históricamente bajos durante la pandemia, la fiabilidad de los horarios globales mejoró gradualmente y alcanzó el 67,4 % en junio de 2025. Sin embargo, esa mejora resultó frágil, con una nueva disminución de la fiabilidad durante la segunda mitad del año a medida que se intensificaban las tensiones geopolíticas y la incertidumbre en torno a las políticas comerciales internacionales.

En este entorno, la resiliencia se está convirtiendo en un indicador clave de rendimiento. Los puertos no solo deben gestionar la carga de manera eficiente en condiciones normales; también deben mantener las operaciones cuando las rutas navieras se ven interrumpidas, las alianzas se reconfiguran o los eventos climáticos afectan a infraestructuras críticas.

Panamá y los centros de transbordo del Caribe siguen siendo fundamentales para las redes regionales

Una de las conclusiones más importantes del informe es que las ubicaciones estratégicas de transbordo continúan desempeñando un papel fundamental dentro de las redes navieras regionales y globales.

Panamá proporciona el ejemplo más claro. A pesar de las limitaciones operativas causadas por las condiciones de sequía que afectan al Canal de Panamá, los niveles de tráfico en las costas del Caribe y del Pacífico se mantuvieron consistentemente por encima de los niveles previos a la pandemia. La CEPAL atribuye este rendimiento al papel estructural de Panamá como plataforma de transbordo regional y global.

El informe también destaca el sólido rendimiento de los centros de transbordo del Caribe. Puertos como Cartagena, Caucedo, Kingston y Freeport continúan beneficiándose de su posición dentro de los principales corredores navieros este-oeste y de su papel en la redistribución de carga en toda la cuenca del Caribe.

Si bien los puertos de entrada vinculados a mercados nacionales siguen siendo esenciales, la capacidad de los centros de transbordo para adaptarse a las redes cambiantes de los transportistas ha reforzado su importancia estratégica. En un contexto en el que las compañías navieras ajustan frecuentemente las rutas y los patrones de servicio, la flexibilidad de la red se ha convertido en una ventaja competitiva.

Las alianzas navieras están redibujando silenciosamente el mapa regional

Otro desarrollo importante identificado por la CEPAL es la transformación continua del mercado de transporte de contenedores.

Tras años de creciente concentración, la estructura del transporte marítimo de línea global se está volviendo más fragmentada. La cuota de mercado combinada de las tres mayores alianzas navieras y agrupaciones de transportistas disminuyó de más del 80 % en 2022 y 2023 al 61,2 % en 2025.

Este cambio refleja varios desarrollos importantes, incluida la disolución de la alianza 2M y el surgimiento de nuevas estructuras operativas como Gemini Cooperation y Premier Alliance. Al mismo tiempo, los transportistas que operan fuera de los marcos de alianza tradicionales han ganado importancia relativa.

Para los puertos, estos cambios son importantes porque las estrategias de alianza influyen directamente en el despliegue de servicios, las escalas portuarias y los flujos de carga. Un solo rediseño de red puede alterar la posición competitiva de múltiples puertos en una región.

A medida que las líneas navieras reevalúan sus modelos operativos, los puertos que ofrecen flexibilidad, eficiencia y sólida conectividad pueden estar mejor posicionados para atraer servicios futuros.

La próxima ventaja competitiva será la resiliencia

El informe muestra que la recuperación del comercio de contenedores en América Latina y el Caribe ha sido desigual. Algunos puertos han registrado ganancias significativas en el tráfico, mientras que otros continúan enfrentando desafíos vinculados a patrones comerciales cambiantes, limitaciones operativas y redes navieras en evolución.

Esta divergencia sugiere que la competitividad futura dependerá menos de la geografía por sí sola y más de la capacidad de un puerto para responder a las disrupciones.

Por lo tanto, las prioridades de inversión se están expandiendo más allá de la infraestructura tradicional. La adaptación climática, la digitalización, la visibilidad operativa, la integración logística y la diversificación de redes se están convirtiendo en componentes cada vez más importantes de la competitividad a largo plazo.

Los puertos que logren combinar con éxito estas capacidades probablemente fortalecerán su posición dentro de las cadenas de suministro regionales y globales.

Más allá del tráfico, una nueva definición del poder marítimo

La evaluación de la CEPAL sugiere que la próxima década de desarrollo portuario en América Latina y el Caribe estará configurada por mucho más que los volúmenes de carga. La combinación de incertidumbre geopolítica, riesgos climáticos y estrategias cambiantes de los transportistas está creando un entorno operativo más complejo en el que la resiliencia, la adaptabilidad y la conectividad importan tanto como la escala.

En este nuevo panorama, el poder marítimo puede que ya no pertenezca exclusivamente a los puertos más grandes. Cada vez más, pertenecerá a aquellos capaces de navegar las disrupciones mientras permanecen como nodos indispensables dentro de las redes comerciales globales.

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