A medida que los puertos del Caribe buscan mejorar la fluidez de las operaciones de carga sin necesariamente ampliar su infraestructura costera, las inversiones se orientan cada vez más hacia la infraestructura logística terrestre. La British Virgin Islands Ports Authority (BVIPA) ha dado un paso en esa dirección al lanzar un proceso de contratación para la construcción de un nuevo almacén de carga general en Port Purcell, en Tortola. Más allá del proyecto de construcción en sí, la iniciativa refleja la creciente importancia del almacenamiento, la circulación de cargas y la eficiencia operativa dentro de los recintos portuarios modernos.
Reconstruir un eslabón clave de la cadena de carga
El proyecto contempla la sustitución completa del almacén actual de carga general. Según los documentos de licitación, el contratista seleccionado deberá demoler la losa y las cimentaciones existentes, limpiar y preparar el terreno, construir nuevas cimentaciones, muros, columnas, rampas y una losa de hormigón armado, además de levantar una estructura metálica suministrada por la BVI Ports Authority. El alcance también incluye obras de drenaje, coordinación de servicios públicos, relleno y compactación, cercado perimetral y otros trabajos preparatorios necesarios para entregar la nueva instalación.
Aunque el almacén es el resultado más visible del proyecto, su función operativa va mucho más allá de proporcionar almacenamiento cubierto. Las instalaciones de carga general constituyen una interfaz clave entre la descarga de los buques y la distribución terrestre, apoyando la recepción, el almacenamiento temporal, la consolidación y el despacho de mercancías. Su eficiencia influye en la forma en que la carga circula por el puerto, haciendo de la infraestructura terrestre un componente cada vez más importante del rendimiento general de las operaciones de carga.
El proyecto será financiado directamente por la BVI Ports Authority. Las ofertas deberán presentarse antes de las 10:00 a. m. hora local del 3 de julio de 2026, y la apertura de las propuestas está prevista inmediatamente después.
Mantener los flujos de carga durante la construcción
Uno de los aspectos más significativos del proceso de contratación es el énfasis puesto en mantener las operaciones portuarias durante todo el programa de obras.
En lugar de centrarse únicamente en la instalación terminada, la licitación exige que los contratistas demuestren cómo ejecutarán los trabajos de forma segura mientras preservan las actividades diarias dentro del puerto. Las metodologías detalladas deberán cubrir la demolición, la excavación, los trabajos de hormigón, el montaje de la estructura metálica, la instalación del drenaje y la coordinación de servicios públicos. Los contratistas también deberán presentar planes de gestión del tráfico, procedimientos de seguridad del sitio, medidas de control del polvo, esquemas de acopio de materiales y metodologías para la restauración final del área.
La importancia otorgada a la gestión del tráfico y a la secuenciación de las obras sugiere que la continuidad de la circulación de cargas se considera un objetivo operativo, y no simplemente un requisito de construcción. Para un puerto comercial en funcionamiento, limitar las interrupciones en los movimientos internos de vehículos y en las operaciones de carga puede ser tan importante como entregar la nueva infraestructura.
La capacidad técnica tiene prioridad en la selección del contratista
El marco de evaluación también ilustra las prioridades operativas detrás del proyecto.
En lugar de basarse principalmente en el precio, el proceso de contratación otorga la mayor ponderación a la capacidad técnica de ejecución. La metodología de construcción representa 35 puntos, seguida de las cualificaciones del personal (25 puntos), el programa de trabajo (20 puntos) y la experiencia de la empresa (20 puntos). Los contratistas deberán alcanzar una puntuación técnica mínima de 70 puntos antes de ser considerados para las negociaciones del contrato.
Los licitadores deberán demostrar experiencia en al menos tres proyectos comparables completados durante los últimos diez años, además de identificar al personal clave —incluidos el Project Manager y el Surveyor propuestos— y presentar un programa de construcción detallado, específicamente adaptado al proyecto. La Autoridad también exige organigramas y metodologías de ejecución completas diseñadas para un entorno portuario activo.
Los adjudicatarios deberán proporcionar una garantía de cumplimiento equivalente al 10 % del valor del contrato, mientras que los retrasos más allá de la fecha de finalización acordada podrán generar daños liquidados de US$ 500 por día.
La infraestructura terrestre se está convirtiendo en un activo competitivo
Aunque está estructurado como un proceso de contratación, el proyecto de almacén de Port Purcell refleja un cambio más amplio en las prioridades de inversión de los puertos del Caribe.
Históricamente, la modernización portuaria se ha centrado en activos del frente marítimo, como muelles, paredes de atraque y equipos de manejo de carga. Sin embargo, cada vez más, los operadores están invirtiendo en la infraestructura que respalda la carga una vez que llega a tierra. Los almacenes, las redes internas de circulación y las instalaciones logísticas desempeñan un papel directo en el rendimiento de las operaciones de carga, la resiliencia operativa y la eficiencia de las cadenas de suministro más allá de la puerta del puerto.
El proyecto de Port Purcell ilustra esta evolución. En lugar de ampliar únicamente la infraestructura marítima, la British Virgin Islands Ports Authority está reforzando un elemento crítico de su sistema logístico terrestre. A medida que los puertos del Caribe siguen buscando ganancias de productividad dentro de sus superficies existentes, las inversiones en infraestructura de apoyo a la carga se están convirtiendo en un componente cada vez más importante del desempeño operativo a largo plazo.



