Los últimos resultados anuales de Airport Carbon Accreditation, publicados por Airports Council International, ofrecen una visión actualizada de cómo los aeropuertos de todo el mundo avanzan en la gestión del carbono y en las estrategias de descarbonización.
Según el comunicado, entre mayo de 2024 y mayo de 2025 se acreditaron un total de 590 aeropuertos en 91 países, y 104 aeropuertos se incorporaron al programa por primera vez. En conjunto, estos aeropuertos representaron el 53,6% del tráfico mundial de pasajeros, lo que sugiere que más de la mitad de los viajeros aéreos del mundo pasaron por instalaciones que participan activamente en la gestión de emisiones.
En paralelo, el programa informa de una reducción de 542.559 toneladas de CO₂e en las emisiones de Alcance 1 y Alcance 2, lo que representa una disminución del 8,1% durante el periodo de referencia. También se destacan mejoras en la eficiencia operativa, con una caída de las emisiones por pasajero hasta 1,54 kg de CO₂e y de las emisiones por unidad de tráfico hasta 1,34 kg de CO₂e.
En el nivel más alto de certificación, 21 aeropuertos han alcanzado ya el Nivel 5, lo que indica que han logrado emisiones netas cero para las fuentes bajo su control directo y que están abordando las emisiones más amplias de la cadena de valor con vistas a objetivos a más largo plazo.
Tal como se expone en el informe anual adjunto, Airport Carbon Accreditation sigue posicionándose como un marco estructurado y basado en el desempeño que guía a los aeropuertos a través de etapas progresivas de gestión del carbono, desde el cálculo inicial de la huella hasta la plena alineación con el cero neto.
Lo que esto indica para el sector
Más allá de las cifras principales, los resultados apuntan a un cambio gradual pero tangible en la forma en que los aeropuertos abordan la descarbonización: no como una iniciativa ambiental aislada, sino como un componente central de la planificación operativa y estratégica.
La estructura escalonada del programa, que va del Nivel 1 al Nivel 5, refleja niveles crecientes de madurez en la gestión del carbono. Esta progresión indica que un número cada vez mayor de aeropuertos está yendo más allá de la medición y de las reducciones incrementales, hacia trayectorias de descarbonización integradas y de largo plazo, alineadas con los objetivos climáticos internacionales.
Otra señal destacable reside en el aparente desacoplamiento entre el crecimiento del tráfico y el desempeño en emisiones. A pesar de la continua recuperación y expansión del tráfico de pasajeros, la disminución reportada de las emisiones por pasajero sugiere que las ganancias de eficiencia y las medidas específicas están empezando a compensar parte del impacto ambiental asociado al crecimiento.
Al mismo tiempo, el énfasis en las emisiones de Alcance 3 —las generadas por actividades de terceros en todo el ecosistema aeroportuario— pone de relieve la creciente complejidad de la descarbonización aeroportuaria. La iniciativa se presenta como un impulso a una mayor implicación de las partes interesadas, situando a los aeropuertos como coordinadores de la acción climática entre aerolíneas, operadores de asistencia en tierra y otros operadores in situ.
En conjunto, estos elementos sugieren que Airport Carbon Accreditation está evolucionando de un mecanismo de certificación a un marco estratégico que está configurando cómo los aeropuertos estructuran su transición hacia el cero neto.
La región de ALC gana impulso, pero persisten brechas
Dentro de esta dinámica global, América Latina y el Caribe muestran un nivel creciente de participación, aunque con características diferenciadas frente a regiones más maduras.
Según el informe, actualmente 103 aeropuertos de la región están acreditados en el marco del programa, lo que representa una parte significativa del total mundial. La región también registró 20 nuevas certificaciones durante el periodo de referencia, lo que indica una continuidad en la implicación con el programa.
Sin embargo, la distribución por niveles de certificación sugiere que muchos aeropuertos de América Latina y el Caribe aún se sitúan en etapas intermedias de la gestión del carbono. Aunque la participación aumenta, el avance hacia los niveles más altos de acreditación —en particular los que exigen una alineación plena con el cero neto— sigue siendo más limitado.

Esto refleja factores estructurales más amplios, incluidos entornos regulatorios variables, capacidades de inversión y limitaciones de infraestructura. Al mismo tiempo, la creciente adopción del programa indica una convergencia hacia estándares globales, lo que podría contribuir a reforzar el posicionamiento de la región en términos de sostenibilidad y conectividad internacional.
En ese sentido, Airport Carbon Accreditation desempeña un doble papel en América Latina y el Caribe. Apoya el progreso ambiental y refuerza el posicionamiento estratégico en un panorama de aviación competitivo.
Entre la ambición y las realidades del sector
Al comentar los resultados, Olivier Jankovec, presidente del Consejo de Airport Carbon Accreditation, señaló el contexto más amplio en el que se están produciendo estos avances:
«Estas cifras principales y el contenido detallado de este informe son a la vez tranquilizadores y alentadores, dada la nueva realidad de la “transición disputada”, que está viendo cómo gana terreno la reacción política contra la acción climática».
También subrayó la dimensión estratégica de la acción climática para los aeropuertos:
«Los aeropuertos son muy conscientes de que, pase lo que pase, su licencia para operar y crecer seguirá estando condicionada a la descarbonización de la aviación».
Tal como se presenta en el comunicado de prensa, la iniciativa se posiciona como un referente global para la gestión del carbono en el sector aeroportuario, con el objetivo de proporcionar un marco común y, al mismo tiempo, permitir flexibilidad en distintos contextos regionales y operativos.



