A medida que el tráfico internacional de pasajeros continúa recuperándose, los aeropuertos y las autoridades de control fronterizo se enfrentan a un desafío común: ¿cómo gestionar un volumen creciente de viajeros sin comprometer la seguridad ni invertir continuamente en la ampliación de la infraestructura fronteriza?
Esta fue la cuestión central de un webinar organizado por ACI-LAC el 17 de junio y presentado por Alex Gerdts, Director, Airports & Borders for Latin America and the Caribbean de Amadeus. En lugar de presentar la biometría como una solución independiente, Gerdts explicó cómo la gestión fronteriza está evolucionando hacia un ecosistema integrado en el que los datos de los pasajeros, la identidad digital y la inteligencia operativa trabajan de forma conjunta para hacer que los cruces fronterizos sean más rápidos, seguros y eficientes.
Para los operadores aeroportuarios de América Latina y el Caribe, el debate puso de manifiesto una realidad más amplia del sector: el futuro de la gestión fronteriza dependerá menos de tecnologías individuales y más de la capacidad de gobiernos, aeropuertos y aerolíneas para conectar la información antes incluso de que los pasajeros lleguen al control migratorio.

La gestión fronteriza se está convirtiendo en un desafío de capacidad operativa
Tradicionalmente, el control fronterizo se consideraba principalmente una función de seguridad. Hoy también se ha convertido en un desafío de capacidad operativa.
Los operadores aeroportuarios y las autoridades fronterizas deben afrontar simultáneamente:
- un aumento del volumen de pasajeros internacionales;
- una persistente escasez de personal;
- amenazas de seguridad cada vez más complejas;
- crecientes expectativas de los viajeros en cuanto a una experiencia de viaje fluida.
Estas presiones están obligando a los gobiernos a replantear los modelos tradicionales de inspección. Simplemente aumentar el número de puestos de inmigración o desplegar más agentes resulta cada vez más difícil, tanto desde el punto de vista financiero como operativo.
En consecuencia, el enfoque está cambiando hacia una gestión fronteriza más inteligente, donde la tecnología permite que los agentes se concentren en tareas de mayor valor añadido, mientras que la verificación rutinaria de la identidad se vuelve más rápida y eficiente.
Los datos de los pasajeros se están convirtiendo en la primera línea de la gestión fronteriza
Uno de los principales mensajes del webinar fue que la gestión moderna de fronteras comienza mucho antes de que el viajero llegue al mostrador de inmigración.
Cada vez más, los gobiernos recurren a una combinación de:
- Advance Passenger Information (API);
- Passenger Name Record (PNR);
- Electronic Travel Authorisation (ETA);
- plataformas Passenger Data Gateway.
En conjunto, estos sistemas permiten a las autoridades evaluar el nivel de riesgo de un pasajero antes de su salida, en lugar de hacerlo únicamente a su llegada.
En vez de depender exclusivamente de la información contenida en el pasaporte, las autoridades pueden analizar el historial de viajes, los patrones de itinerario, los datos de reserva y otros elementos contextuales para identificar posibles riesgos, al tiempo que agilizan el paso de los viajeros considerados de bajo riesgo.
Como explicó Alex Gerdts durante toda la presentación, la gestión fronteriza está evolucionando progresivamente desde un modelo de inspección reactiva hacia un modelo de evaluación predictiva, un cambio que mejora tanto la seguridad como la eficiencia operativa.
La biometría transforma el proceso, pero no sustituye a las personas
El reconocimiento facial suele ocupar el centro del debate cuando se habla de tecnologías modernas para el control fronterizo. Sin embargo, uno de los mensajes fundamentales del webinar fue que la biometría no debe entenderse como un sustituto de los agentes de inmigración.
En realidad, la verificación biométrica únicamente confirma la identidad del viajero. La decisión final sobre su admisión sigue correspondiendo a las autoridades fronterizas.
Como señaló Alex Gerdts durante la presentación: «Biometrics are about scaling trust, not replacing it.»
El webinar también desmontó varios conceptos erróneos sobre las tecnologías biométricas. Contrariamente a lo que suele pensarse:
- los sistemas biométricos no almacenan automáticamente las imágenes faciales de forma indefinida;
- muchas soluciones utilizan plantillas matemáticas cifradas en lugar de fotografías;
- las políticas de conservación y gobernanza de los datos siguen siendo responsabilidad de las autoridades nacionales.
En otras palabras, la biometría fortalece la verificación de identidad sin desplazar el criterio humano del centro del control fronterizo.
El rendimiento operativo pasa a formar parte de la ecuación de la seguridad
Para los operadores aeroportuarios, el valor de la identidad digital va mucho más allá de la seguridad fronteriza.
Un procesamiento más eficiente de los pasajeros se traduce directamente en beneficios operativos medibles, entre ellos:
- colas más cortas durante los períodos de mayor afluencia;
- mayor capacidad de procesamiento de pasajeros;
- una mejor asignación de los recursos de inmigración;
- menos conexiones aéreas perdidas;
- una mayor satisfacción de los pasajeros.
Estas mejoras también fortalecen la competitividad de los aeropuertos.
En lugar de invertir exclusivamente en infraestructura física, los aeropuertos pueden aumentar su capacidad de procesamiento haciendo más eficientes las operaciones fronterizas existentes.
El debate confirmó así una importante tendencia del sector: el rendimiento operativo está adquiriendo una importancia tan estratégica como la propia seguridad.
La identidad digital está configurando la próxima generación de la gestión fronteriza
De cara al futuro, el webinar presentó varias iniciativas llamadas a transformar los viajes internacionales durante los próximos años.
Entre los desarrollos más relevantes destacan:
- ICAO Digital Travel Credentials (DTC);
- Mobile Identity Wallets;
- identidades digitales interoperables;
- cooperación regional en API/PNR;
- una integración más estrecha entre aeropuertos, puertos marítimos y otros modos de transporte.
Todas estas iniciativas apuntan hacia un mismo objetivo: permitir que las identidades verificadas acompañen de forma segura al pasajero durante todo su viaje, reduciendo las comprobaciones documentales innecesarias y mejorando la coordinación operativa.
Más que tecnologías independientes, forman parte de un ecosistema digital conectado diseñado para reforzar simultáneamente la seguridad y la movilidad de los pasajeros.
A medida que el volumen de pasajeros siga creciendo en América Latina y el Caribe, el próximo gran desafío del sector no será simplemente desplegar más cámaras biométricas. Será construir sistemas fronterizos capaces de combinar, en un único proceso fluido, identidades confiables, datos de pasajeros de alta calidad e inteligencia operativa.
Esa evolución ya está en marcha y, para muchos aeropuertos, podría convertirse en uno de los principales factores que definirán su competitividad durante la próxima década.



