En conversación con Patrick Pourbaix — Director General de MSC Cruceros y Explora Journeys para Francia y Mónaco

Hay una estadística que Patrick Pourbaix, CEO de MSC Cruises France, menciona con una confianza tranquila — y que suele dejar a todos en silencio. “Los habitantes de las islas del Caribe son los mayores aficionados a los cruceros del mundo”, afirma, sentado a bordo del MSC Virtuosa en el puerto de Fort-de-France. “La tasa de penetración de los cruceros en la Francia continental es del 1 %. En las islas del Caribe es diez veces mayor. El 10 % de los caribeños realiza un crucero. Es la tasa más alta del mundo — incluso superior a la de los estadounidenses.”
Para una región que durante mucho tiempo ha visto cómo la industria global de cruceros giraba en torno a Miami y al modelo de mercado masivo que esa ciudad representa, esta cifra tiene un peso considerable. Y para MSC Cruises no es simplemente un dato — es la base de una visión estratégica que está redefiniendo la manera en que uno de los mayores operadores de cruceros del mundo aborda el Caribe.
Una empresa europea en el mar Caribe
MSC Cruises ocupa una posición inusual en un sector dominado durante mucho tiempo por grupos estadounidenses. «Hoy somos el tercer mayor operador de cruceros del mundo y somos una empresa europea», afirma Patrick Pourbaix. «Y también somos la empresa de transporte marítimo de contenedores número uno del mundo, con más de 900 buques navegando por todos los océanos del planeta.» Lo que comenzó como un negocio de contenedores creado por una familia de marineros se ha convertido en una operación de cruceros definida, insiste, por una sensibilidad marcadamente europea: una identidad cultural que los pasajeros perciben en el mismo momento en que embarcan.
Esa identidad también es tangible. De los 23 barcos actualmente en operación, 19 fueron construidos en el astillero Chantier de l’Atlantique en Saint-Nazaire, Francia. Otros seis buques ya están en fase de construcción.
Fort-de-France como hub — las cifras detrás de la estrategia
MSC lleva años trabajando con las autoridades de Martinica y Guadalupe para desarrollar una oferta de puerto base en el Caribe, como alternativa al modelo tradicional en el que los cruceros por el Caribe comienzan y terminan en Miami. «Todo nuestro desarrollo no ha pasado por puertos estadounidenses», señala Patrick Pourbaix. «Las islas del Caribe desempeñan un papel muy importante.»
La temporada pasada, MSC transportó a unos 50.000 pasajeros desde Fort-de-France, aproximadamente la mitad procedentes de la Francia metropolitana y la otra mitad de las propias islas del Caribe. Las próximas temporadas irán más allá. A partir de las próximas temporadas, un segundo buque —el MSC Opera— complementará las operaciones desde Fort-de-France, con salidas cada 14 días en invierno y travesías semanales durante el verano. A partir de 2027, MSC operará salidas semanales durante todo el año desde Martinica.
«Estamos ofreciendo una visión europea del Caribe», afirma Patrick Pourbaix, «una que no necesariamente sale de Miami.» Guadalupe y la República Dominicana —en concreto La Romana— se están desarrollando como centros complementarios en esta red ampliada.
Qué hace que un destino sea estratégico
Para Patrick Pourbaix, los tiempos en los que la relación de una compañía de cruceros con un puerto se reducía a tasas de atraque y autorizaciones de entrada y salida de los buques quedaron atrás hace mucho. «Hoy, un destino de cruceros exitoso requiere una relación de 360 grados: no solo el puerto, sino también la infraestructura local, las excursiones, las agencias de viajes y los aeropuertos, que se desarrollan en paralelo al crecimiento de los volúmenes de pasajeros.»
Señala a Martinica como un ejemplo claro de cómo funciona ese diálogo en la práctica. “Lo que hemos construido con Martinica y Guadalupe es un desarrollo armonioso, construido conjuntamente a través de un diálogo permanente. Sin ello, nunca habríamos llegado a donde estamos hoy.”
El desafío ambiental — y por qué no es una carga
Cuando se le pregunta por el principal reto de MSC, Patrick Pourbaix no duda. «Continuar el camino de la transición medioambiental. No es una carga para nosotros, porque estamos logrando resultados verdaderamente espectaculares.» MSC ya ha reducido su intensidad de carbono en un 38% respecto a su referencia de 2008, una cifra que la empresa considera una prueba de que la ambición medioambiental y el crecimiento comercial no están en oposición.
Este tema será analizado en profundidad por Latitude 15 en su próxima edición marítima, dedicada íntegramente a la transición ecológica de los puertos y de la industria naviera en América Latina y el Caribe.
En el horizonte
Las ambiciones de MSC Cruises van mucho más allá del Caribe francés. La compañía es ya el principal operador de cruceros en América del Sur, con despliegues estacionales hacia Río de Janeiro y São Paulo, al tiempo que continúa ampliando su presencia en el mercado norteamericano.
«Aún existe un enorme potencial para un gran desarrollo», afirma Patrick Pourbaix. «Y lo maravilloso es que este desarrollo también apoya el desarrollo económico de las islas del Caribe. Estamos muy orgullosos de contribuir a ello.»



