El sector de la aviación en América Latina afronta un desafío decisivo para los próximos veinticinco años. Se espera que la demanda de pasajeros continúe creciendo a medida que las economías se expandan, el turismo se desarrolle y la conectividad aérea se fortalezca en toda la región. Al mismo tiempo, la industria se ha comprometido a alcanzar las emisiones netas cero de carbono para 2050, lo que ejerce una presión sin precedentes sobre gobiernos, aerolíneas, productores de combustibles y organismos reguladores para transformar uno de los sectores del transporte más difíciles de descarbonizar en el mundo.
Un informe del MIT Center for Sustainability Science and Strategy (CS3) sugiere que conciliar estas dos trayectorias exigirá mucho más que simplemente aumentar el uso de Sustainable Aviation Fuel (SAF). Aunque el SAF representa actualmente la vía de descarbonización más madura disponible, los investigadores concluyen que lograr reducciones significativas de emisiones dependerá de una combinación de avances tecnológicos, inversiones industriales, mejoras operativas y políticas públicas coordinadas en toda América Latina.
Se espera que la demanda de transporte aéreo crezca más rápido que las emisiones, aunque ambas seguirán aumentando
El estudio proyecta que, bajo las actuales trayectorias de políticas públicas, la demanda de transporte aéreo en América Latina se multiplicará por más de tres entre 2019 y 2050. A pesar de las mejoras continuas en la eficiencia de las aeronaves, las emisiones totales de carbono de la aviación seguirán aproximadamente duplicándose durante el mismo período.
Esta proyección refleja una realidad cada vez más reconocida por toda la industria. Las aeronaves más eficientes pueden desacelerar el crecimiento de las emisiones, pero no son capaces de compensar por completo décadas de expansión de la demanda de pasajeros, incremento de las frecuencias de vuelo y fortalecimiento de la conectividad regional.
En América Latina, donde la aviación continúa siendo un motor fundamental del desarrollo económico, el turismo y la integración territorial, limitar la demanda no constituye una estrategia ni realista ni deseable. El verdadero desafío consiste en desacoplar el crecimiento de las emisiones sin comprometer la conectividad de la que dependen muchas economías nacionales.
El Sustainable Aviation Fuel se convierte en el principal pilar de la transición, pero no en la única solución
Entre todas las tecnologías de descarbonización disponibles, el informe identifica el Sustainable Aviation Fuel (SAF) como la oportunidad más importante para América Latina a corto y medio plazo.
A diferencia del hidrógeno o de la propulsión eléctrica mediante baterías, el SAF puede utilizarse con la flota actual de aeronaves y con la infraestructura de abastecimiento ya existente en los aeropuertos, permitiendo reducir las emisiones sin rediseñar por completo el sistema de aviación. Además, la región cuenta con condiciones agrícolas favorables para desarrollar una producción a gran escala a partir de materias primas como la caña de azúcar, la soja y el aceite de palma.
Sin embargo, el informe advierte en repetidas ocasiones contra la idea de considerar el SAF como una solución independiente.
Incluso en su escenario más ambicioso —en el que el SAF cubriría alrededor del 65 % de la demanda de combustible de aviación en 2050— el sector seguiría necesitando múltiples medidas complementarias para acercarse a las emisiones netas cero. La renovación de la flota, las mejoras en la eficiencia operativa, la optimización de la gestión del tráfico aéreo, las tecnologías alternativas de propulsión, la eliminación de carbono y los mecanismos de mercado seguirán siendo componentes esenciales de la transición a largo plazo.
En otras palabras, descarbonizar la aviación no consiste únicamente en sustituir un combustible por otro. Requiere transformar todo el ecosistema de la aviación.
Las decisiones políticas marcarán el ritmo de la transición
Los investigadores del MIT modelaron distintos escenarios de políticas públicas que combinan medidas climáticas aplicables al conjunto de la economía con diferentes niveles de despliegue del Sustainable Aviation Fuel (SAF).
En el escenario más ambicioso, se proyecta que las emisiones de la aviación en 2050 serán aproximadamente un 60 % inferiores a las previstas bajo las tendencias actuales. Es importante destacar que estas reducciones no serían consecuencia únicamente del SAF. Reflejan los efectos combinados de combustibles más limpios, políticas climáticas más amplias, aeronaves más eficientes y cambios en el comportamiento derivados de la evolución de los precios de la energía.
El informe también pone de relieve el papel cada vez más importante de la fijación de precios al carbono. Suponiendo la aplicación de políticas climáticas para toda la economía compatibles con una trayectoria de 1,5 °C, el precio del carbono podría situarse entre US$ 200 y US$ 250 por tonelada de CO₂ hacia mediados de siglo. Niveles de ese orden incrementarían considerablemente el costo del combustible convencional para aviación y favorecerían alternativas con menor intensidad de carbono, aunque también generarían nuevas presiones económicas para las aerolíneas y los pasajeros.
Este escenario ilustra uno de los principales dilemas que enfrentan los responsables de las políticas públicas. Medidas climáticas más ambiciosas aceleran la reducción de las emisiones, pero también repercuten en los costos operativos, el precio de los billetes y, en última instancia, en la demanda de transporte aéreo.
La transición va mucho más allá del sector de la aviación
Quizá la conclusión más importante del informe sea que la aviación no podrá descarbonizarse de manera aislada.
La futura disponibilidad y competitividad del SAF dependerán de la evolución de la agricultura, la producción de energía, la capacidad de refinación, el suministro de hidrógeno, las tecnologías de captura de carbono y los mercados financieros. Los marcos de inversión, la estabilidad regulatoria a largo plazo y la existencia de estándares de sostenibilidad reconocidos internacionalmente también influirán en la capacidad de financiar nuevas plantas de producción de SAF a gran escala.
Los investigadores estiman que desarrollar la capacidad de producción de SAF necesaria en su escenario más ambicioso requerirá alrededor de US$ 204.000 millones en inversiones acumuladas en los seis países analizados entre 2025 y 2050. Una transformación industrial de esta magnitud va mucho más allá de las propias aerolíneas e involucra a productores de combustibles, gobiernos, desarrolladores de infraestructuras e inversores privados.
El informe también sostiene que una mayor coordinación regional será cada vez más importante. Políticas armonizadas, criterios comunes de sostenibilidad y una cooperación transfronteriza más estrecha podrían mejorar la competitividad, fortalecer las cadenas de suministro y reducir el costo global de la descarbonización en América Latina.
El crecimiento y la descarbonización deberán avanzar de la mano
La evaluación del MIT refuerza, en última instancia, un mensaje que cada vez cobra más fuerza en la aviación mundial: alcanzar las emisiones netas cero no dependerá de una única tecnología revolucionaria.
En América Latina, el Sustainable Aviation Fuel (SAF) probablemente constituirá la columna vertebral de la transición durante las próximas décadas. Sin embargo, su eficacia dependerá de la rapidez con la que los gobiernos establezcan marcos regulatorios favorables, la industria movilice inversiones, se amplíe la infraestructura y maduren las tecnologías complementarias.
A medida que la demanda de pasajeros continúa creciendo, el desafío para la región ya no consiste en decidir si la aviación debe descarbonizarse. La cuestión ahora es cómo construir una transición que preserve la conectividad mientras transforma de manera profunda la huella de carbono del sector.
Este es el primero de una serie de artículos de LATITUDE15 dedicada a analizar las trayectorias de descarbonización de la aviación en América Latina evaluadas por el MIT Center for Sustainability Science and Strategy (CS3). El próximo artículo examinará por qué Brasil está posicionado para convertirse en el principal productor regional de Sustainable Aviation Fuel (SAF) y cómo la futura geografía de la producción de este combustible podría redefinir la industria aeronáutica de América Latina.



