Colombia está acelerando su preparación hacia un sector marítimo de bajas emisiones mientras autoridades, actores de la industria y socios internacionales avanzan hacia una nueva fase de planificación relacionada con las emisiones del transporte marítimo, la infraestructura portuaria y los combustibles alternativos.
La semana pasada, la autoridad marítima colombiana, la Dirección General Marítima (DIMAR), organizó un workshop nacional junto al programa GreenVoyage2050 de la International Maritime Organization y MTCC Latin America con el objetivo de definir las acciones prioritarias para el futuro National Action Plan (NAP) sobre descarbonización marítima del país. Aunque la iniciativa todavía se encuentra en fase de planificación, las discusiones ya apuntan a una ambición estratégica más amplia: posicionar a Colombia dentro del ecosistema emergente de shipping limpio y logística marítima de bajo carbono.
Las conversaciones reunieron a representantes de puertos, compañías navieras, gobierno, sector energético y academia alrededor de un desafío común que está moldeando cada vez más la política marítima global: cómo adaptar los sistemas marítimos nacionales a las futuras exigencias climáticas de la IMO manteniendo al mismo tiempo la competitividad.
Comienza a tomar forma una estrategia más amplia de transición marítima
El workshop dejó claro que el enfoque colombiano va más allá del simple cumplimiento normativo. Los participantes analizaron cómo la regulación, la infraestructura energética y el desarrollo portuario podrían evolucionar de manera conjunta para apoyar tanto al shipping nacional como internacional.
Entre las prioridades identificadas figuraron el desarrollo de un framework regulatorio más flexible para combustibles alternativos, una mayor coordinación entre los sectores marítimo y energético y el fortalecimiento de las capacidades técnicas en toda la industria. Los participantes también subrayaron la importancia de la planificación basada en datos y del monitoreo de emisiones mientras el país prepara una evaluación base de su sector marítimo.
El director general de DIMAR, el almirante John Fabio Giraldo, describió la iniciativa como un “enfoque estructurado y coordinado para la descarbonización marítima”, centrado en la alineación institucional y en la preparación de largo plazo frente a futuros estándares globales.
La estrategia refleja un cambio más amplio que ya comienza a observarse en varias economías marítimas emergentes. En lugar de esperar a que la regulación internacional obligue a adaptarse, los países buscan posicionarse anticipadamente dentro del futuro escenario del shipping de bajo carbono.
Los puertos y los combustibles alternativos pasan al centro de la planificación
Una de las señales más claras surgidas de las discusiones fue la creciente importancia de los puertos dentro de las estrategias de descarbonización.
La electrificación portuaria, las mejoras en eficiencia energética y las interfaces más limpias entre buques y puertos fueron identificadas como áreas prioritarias. Estas medidas adquieren cada vez más relevancia a medida que los puertos de todo el mundo se preparan para requisitos más estrictos de emisiones y para la expansión gradual de corredores marítimos de bajas emisiones.
Las discusiones en Colombia también dieron un peso importante a los combustibles alternativos, particularmente los biocombustibles y el hidrógeno verde. Los participantes destacaron la necesidad de desarrollar roadmaps específicos, incentivos dirigidos y una mayor alineación con la planificación energética nacional para impulsar la futura producción y adopción de estas soluciones.
Para Colombia, la cuestión no es únicamente ambiental. El país también está evaluando cómo la descarbonización marítima podría respaldar oportunidades industriales y económicas más amplias vinculadas a las energías renovables y a los futuros mercados de combustibles limpios.
Subaskar Sitsabeshan, Programme Officer del programa GreenVoyage2050 de la IMO, señaló que Colombia está “en una posición única para vincular sus ambiciones en energías renovables con la descarbonización marítima”, especialmente mediante un enfoque integral que abarque shipping, puertos y corredores internacionales.
Un movimiento de posicionamiento regional más allá del cumplimiento normativo
La iniciativa también refleja una dinámica regional más amplia que está emergiendo en América Latina y partes del Caribe.
A medida que el framework de descarbonización de la IMO continúa evolucionando, las economías marítimas son cada vez más conscientes de que la preparación de infraestructura, la alineación regulatoria y la disponibilidad de combustibles podrían convertirse en ventajas competitivas durante la próxima década.
Para los puertos y corredores marítimos de la cuenca ampliada del Caribe, esta transición podría terminar redefiniendo los flujos de inversión, las actividades de bunkering y las redes logísticas. Los países capaces de adaptarse más rápidamente podrían posicionarse mejor para atraer futuras operaciones de shipping verde y participar en nuevas cadenas de valor de energía marítima.
La participación de Colombia en la segunda fase del programa GreenVoyage2050 la sitúa junto a países como México, Indonesia, Nigeria, Senegal y Sudáfrica, todos trabajando en trayectorias nacionales de descarbonización marítima apoyadas por la cooperación técnica de la IMO.
De la ambición política a la implementación
La próxima fase del trabajo colombiano se centrará en consultas con stakeholders y en el desarrollo de una evaluación nacional de referencia destinada a identificar perfiles de emisiones, brechas de infraestructura y acciones prioritarias.
El proceso sigue siendo complejo. La descarbonización marítima requiere coordinación entre operadores marítimos, puertos, proveedores de combustible, reguladores y sistemas energéticos, frecuentemente con importantes necesidades de inversión y calendarios tecnológicos aún inciertos.
Aun así, las discusiones celebradas en Bogotá sugieren que Colombia busca avanzar de manera temprana en una transición que rápidamente se está convirtiendo tanto en una cuestión ambiental como económica para el shipping global.
Más allá de la agenda técnica, la delegación de GreenVoyage2050 también se reunió con estudiantes en Bogotá para debatir sobre futuras carreras vinculadas al shipping verde, combustibles alternativos y gestión ambiental, otra señal de que la descarbonización marítima comienza a percibirse no solo como un desafío de infraestructura, sino también como una transformación industrial de largo plazo.



